lunes, 30 de septiembre de 2013

Una petición de Rústico Amores


He recibido un mensaje de mi amigo Rústico Amores a quien conozco ya hace algunos años. A pesar  que nació después que yo, aun soy más joven que él, eso es algo paradójico, tanto como su apellido, debió haber sido en plural pues amor ha sido para él uno solo, único. Más su primer apellido no tuvo oportunidad de escogerlo como su amada Alma Bolero, quien es el motivo de su angustiante carta.
Me cuenta Rústico, con letra apurada y nostálgica, que Alma se le ha perdido, que no la encuentra, no responde al teléfono, ni a los correos y las palomas mensajeras que surcan los aires cargando sus mensajes, regresan decepcionadas sin una respuesta en sus anillos. Anda desesperado y ya no está para aquellos menesteres de lanzarse al mar a buscarla como hizo hace varios años, aunque sí le ha pasado varias veces por su cabeza, ya sin una gota de cabello, cruzar Los Andes en un globo aerostático y volver a la aventura de encontrarla, incluso trató en su misiva de convencerme que con sus conocimientos de meteorología podía sortear las difíciles condiciones climáticas de la imponente cadena montañosa. En nuestra última conversación por chat le recomendé esperar, accedió, pero me pidió enconadamente que muestre fragmentos de su largo epistolario que data de casi 20 años, seguro lo haré aunque voy a esperar un tiempo, tal vez su Alma Bolero aparezca y no tengamos que despedir a Rústico Amores en la tristeza de una tarde viendo como su globo se eleva mientras suelta el poco lastre que sobra de su vida.
Mientras me decía - tú a escribir que yo me dedico al clima, al tiempo, a las nubes,  tormentas y vientos - también me pidió que apareciera su novela, su pelicula y su canción.


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