domingo, 25 de septiembre de 2011

Mi calle

Mi calle
Algunas veces he tenido pesadillas relacionadas con mis épocas juveniles, he soñado que estoy aun en la beca, la escuela al campo o el servicio militar, esas las clasifico como pesadillas de encierro. Otras veces mis sueños se derivan a que estoy en algún examen de química o análisis matemático que no puedo  resolver, respondiendo a la clasificación de traumas académicos. Además ocasionalmente llegan algunas como que camino desnudo por las calles o estoy perdido en mi antiguo barrio de madrugada. Explicar eso no sería tarea difícil para un psicologo, posiblemente diagnosticaría que son un reflejo de la realidad o un trauma de la niñez y hasta yo alguna vez traté de acercarme a eso del psicoanálisis a través de un cortometraje que es lo más que podía hacer.
Pero algo me está ocurriendo, estoy previendo una futura pesadilla. Cada vez que miro al frente y veo la misma imagen de "mi calle", mi calle que no es mia y creo que tampoco es de nadie, aunque a menudo oigo consignas atribuyéndosela a alguien. Mi calle aburrida, a veces desierta y los fines de semana bullendo de alegría en las "chicherías" donde los taxistas van a dejar las ganacias de su caótico andar por esta ciudad.
La visión de mi calle no es mucha: una casa pintada de blanco con un antiestetico cartel diciendo prohibido parquear, que nadie respeta sobre todo los domingos, cuando a causa de la demanda del cercano restaurante, todo el panorama se inunda de autos para felicidad de los chiquillos que descalzos acuden a "cuidarlos" por alguna moneda. Un poco a la derecha de la  prohibición algunos símbolos con un número 5 en su interior, que según los vecinos identifica a una pandilla de jóvenes famélicos que dicen inspiran terror, aunque por ellos solo siento lastima. A continuación sobre un descarnado muro de ladrillos se anuncian mosaicos al tiempo que por el asfalto caliente flota tranquila a merced del viento, una deshecha bolsa de plástico recordandonos que alguna vez  fue algo más que nada.
Del otro lado de la calle: un canal que solo es feliz cuando llueve y sus aguas estancadas procedentes de un mercado a escasa distancia siempre delatan su presencia con el caracteristico olor. Al borde de la avenida, con intervalos de  5 metros plantaron palmeras que sirven de limite entre el canal y la calle, ahora parecen dormidas, esperando un aguacero para reverdecer, denotar su función y al menos con su presencia atenuar la precipitada de autos conducidos por ebrios que en más de una ocasión han ido a dar a las sucias aguas del canal.
Mi calle a ratos se anima y en algunas noches hasta pasa lentamente una lujosa limusina Hummer repleta de quinceañeras, veinteañeras y hasta sesentañeras (también añeros), que dudo querrán mirar mi calle, pero si no dudan en sacar sus vanidosas cabezas para que les vean y admiren los de mi calle.
Así es esta, mi calle de ahora donde lo mismo circula una rustica carreta tirada por  un enérgico caballo  que un auto último modelo resplandeciendo de lujo. En fin no es más que una calle como todas, a pesar que está pronosticada para aparecer en mis futuras pesadillas.



 Mi calle
En mi calle hay olor a nada
no llueve hace siglos
las casas caen por dolor de reuma
el cielo se perdió hace cien domingos.
Los carteles se borraron
los borrachos se perdieron
por el tragante del lavamanos
el último día que hubo agua
(solo los viejos lo recuerdan)
En mi calle no hay gente
solo quedan fantasmas sin oficio
que mascullan el ayer
con sonrisas desdentadas.
Mi calle es acromática
con antenas de telaraña
con postes de luz sin bombillas
retratando l muerte en sus entrañas.
Mi calle con sus casas despintadas
espera que llueva mañana
para no tener que pedir permiso
y salir a la ventana.
                                    La Habana 1995
                            


Mi calle
Mi calle
Acanalaje  forzoso



domingo, 18 de septiembre de 2011

Como para no olvidar los olvidados

"Los olvidados" de Luis Buñuel
 

Todas las estaciones donde aparezcan niños olvidados o a punto de serlo son en cierta formas similares, ya sea Estación Central do Brasil o Estación Habana.

Después de ver la película Habanastation del director Ian Padrón me quedó un  gusto a la Cuba verdadera, ya había leído varios comentarios, opiniones que algunas no coinciden entre sí, pero con la clarificante luz de la pluralidad  para que podamos valorar mejor lo que nos ofrecen.

No pienso hacer una critica cinematográfica aunque tampoco puedo pasar por alto que la película tiene  apreciables valores. Conjugar las actuaciones de consagrados del nivel de Luis Alberto García quien a cada momento merece un aplauso, con la de los niños, adolescentes y demás  experimentados actores puede parecer una tarea fácil, pero desde el momento del casting hasta el último - corten - es algo bien complejo, sin embargo a mi criterio, fue logrado. La fotografía de forma explicita nos muestra todo lo que necesitamos ver: la vida en los barrios marginales, esta vez Zamora (tan cerca de mi Cocosolo), desnuda, sin afeites ni pinturas para la ocasión, la vida de la gente que allí habita, esa gente que casi nunca  sale en entrevistas de Cubavisión, CNN o Telesur, la gente de la mayoría, los que no solo no saben qué es un Play Station sino que nada más tienen un pan para comer  al día y hasta se muestran dispuestos a compartirlo con esa "minoría" (curiosamente también oculta), la zanja donde corren las aguas albañales, aquella donde se tira cualquier cosa y que pese a la suciedad y el mal olor  las vemos corriendo o estancadas apoyando poeticamente la triste imagen de la marginalidad. Me pareció muy adecuado el ritmo de la película con la historia que se cuenta, lo que se traduce en una buena edición de mano del amigo Pepito Lemuel. La música, bueno de la música en una película cubana jamás he escuchado o leído un comentario desfavorable desde que nuestro cine empezó a ser sonoro y esta película tampoco lo merece.

En realidad no quería hacer una valoración artística,  se que la mayoría de quienes me leen no han tenido la oportunidad de ver el filme  aludido, más recordé  un profesor de cine  quien nos decía que  nunca debíamos  decir  tal película me gustó o no, debíamos valorarla, por eso mejor digo que Habanastation me tocó. Me tocó tanto la forma de vivir de ambos adolescentes,  los contrastes entre los que tienen y esa gran masa que no cada vez más extendida. Me tocó la forma de hablar que no excluye a la "nueva clase social", porque aún tienen que mezclarse con "los pobres" en la misma escuela, aunque directivos y profesores sepan discernir quién es quién. Y sobre todo me tocó la historia del padre de Carlos, preso por matar en una pelea a otro hombre que ofendió a su abuela en una cola, me tocó porque recordé que desde niño cuando ya existían las colas, las mujeres de mi familia prohibieron de forma terminante y por todos los tiempos que los hombres, incluyendo los que todavía no habían nacido  jamás se portaran por una cola.

Habanastation me suena como una alarma, una alerta a recordar o mejor a reconocer que en un futuro tan cercano como el presente los Carlos, los integrantes de las pandillas de La Timba, Zamora o cualquier barrio marginal de nuestra Cuba no sean simplemente Los Olvidados.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Viajando en tren de los Shoking Blue a Youtube



Mucho antes de leer la novela "Los Inmorales" de Carlos Loveira ya tenía formada mi prematuramente frustrada vocación de maquinista de trenes, imagino que algo influenció un respetable vecino quien ejercía ese oficio que lo hacía admirado y respetado en el barrio, también uno libraco rojo  que apenas podía cargar, con el  rimbombante título “La locomotora moderna”, que ilustraba una de sus paginas con una hermosa locomotora en color rojo brillante. Pienso que  por eso siempre quise estar al mando de una de esas enormes maquinas y rodar entre rieles por los campos de mi isla,  al parecer diseñada para ello por lo larga, estrecha y hermosa de su geografía.
De adolescente en la secundaria básica empezamos a escuchar un grupo musical holandés, Shoking Blue, cantaban en inglés y por ese motivo había que escucharlo con cierta discreción de forma que  profesores y otras autoridades no se percatarán, aunque en ese caso teníamos la atenuante que no era americano, lo que si hubiese surgido el problema no resultaría con muchas consecuencias. Su éxito indudablemente era la canción  "Venus", pero posteriormente salió un nuevo numero  titulado  "Never Marry a Railroad Man", cuya traducción al castellano es algo así como Nunca te cases con un ferroviario y no sé si por eso o su monoritmo pegajoso la prefería a la titulada como diosa. Además por aquellos momentos se corrían bolas acerca   de su vocalista que nunca habíamos visto, se rumoreaba que era una hermosa trigueña de ojos claros, un sueño de mujer y uno de mis compañeros se apareció un día asegurando que había leído en una revista "Cartas de España" que recibía su abuelo gallego, donde aseguraban que aquella belleza era cubana, específicamente del pueblo Guira de Melena y sus padres la habían sacado del país. Lo que nunca pudo explicar aquel adolescente excesivamente nacionalista cómo fue a dar aquella belleza a Holanda. Por mucho que intento no logro acordarme quién  regó aquella bola que yo también alimenté y hasta me creí hasta hace pocos años cuando descubrí que aquella voz pertenecía en realidad a una mujer muy hermosa, Mariska Veres que así se llamó, nacida en Holanda y descendiente de una ensalada de europeos del norte, nada cercanos a nuestra criollés.
Hace poco tiempo apareció en mi vida YouTube, ahí he podido ver aquellos antiguos grupos musicales que en su tiempo por un motivo u otro fueron vedados a nuestros ojos exceptuando algunos pocos que veíamos en revistas deterioradas que pasaban de mano en mano casi clandestinamente, pero YuoTube no solo nos trajo (a los que tenemos esa posibilidad de acceder, hay muchos más que ni imaginan que pueda existir), la posibilidad de ver y escuchar grupos musicales de antaño y actualidad, también novelas, programas humorísticos, documentales, películasfiestas de cumpleaños, manifestaciones, protestas y todo lo que alguien se le haya ocurrido almacenar en audio y vídeo para compartirlo con una buena parte de la humanidad.
Confieso que la nostalgia me asalta cuando accedo a la referida pagina y pienso en aquellos que ya no están, que nunca pudieron ver a los Rolling Stones o Los Bravos saltando en un escenario o a Joan Manuel Serrat cuando tenía pelo y ya era un poeta mayor, siento pena por los que no pueden ver cuando deseen con solo marcar su nombre a Celia Cruz, Lady Gaga, Pablo Milanés, Justin Bieber, Silvio Rodríguez, Shakira o simplemente lo que le guste. Siento pena por aquellos que en ocasiones son protagonistas de imágenes que allí aparecen y si acaso se enteran de ello por alguien que vino de afuera o que lo grabó del clandestino cable, siento y creo que en ese momento y siempre  todos debemos tener la libertad de ver.



sábado, 3 de septiembre de 2011

De flaco, fotógrafo y loco, todos tenemos un poco


El flaco Esteban. Foto prestada de Internet


Si alguien ve por ahí a ese tipo con estructura de Quijote pinareño, por favor le dicen que lo ando buscando, porque El Flaco Esteban, ese artista-amigo, tenaz cazador de imágenes con el solo fin de  amaestrarlas y entregárnosla como solo él sabe que quisiéramos verlas, se me ha perdido hace unos años, aunque en una de mis pesquisas por los vericuetos de Internet encontré una vieja foto suya de carnet de identidad en blanco y negro junto a algunas de sus obras a la venta, que me he tomado prestada para que aquí aparezcan.

Si lo ven díganle que en la pared de cualquiera de los lugares donde he vivido ha pendido desequilibradamente aquella foto que me obsequió titulándola "Despenalizados". 
Recuerdo que días antes había aparecido sudado y sonriente como un niño que acababa de hacer una maldad. En su descolorida bolsa de tela escondía la reproducción del  billete de un dólar a tamaño exagerado, colgando en su hombro, casi halándolo hacia adelante su cámara Nikon con película blanco y negro, tal vez marca Orwo como reliquia de un tiempo pasado negado a despenalizarse, no sé. Me contó sonriente que puso el gigantesco billete al lado de la estatua de Lennon en el parque que lleva su nombre, se situó a una distancia calculada y comenzó a tomar fotos ante la mirada alerta y combativa del guardia de turno que indudablemente imaginó que era otro ladrón, o tal vez el mismo, que venía a robarse de nuevo las gafas del despenalizado beatlle. Pero su reacción fue tardía, cuando fue a censurarle a mi amigo que consumara el delito de la creación artística, ya éste con sus huesos agiles de tanto correr tras guaguas, camiones y camellos había guardado el dólar en el zurrón descolorido al tiempo que la cámara pendía de su hombro invencible. 
Eso me refirió en el recibidor del estudio de TV mientras se reconfortaba con el abrazo del aire acondicionado. Le pedí me regalara la primera foto que escapara de la ampliadora a sabiendas que así sería, sin solemnidad lo aseguró y una semana después se aparecía triunfante con la foto impresa que sintetizaba  la vuelta a la cordura y de paso recordaba las consecuencias que tuvo  poseer la moneda enemiga o escuchar a Los Beatlles por allá, por los años 60,70 y 80, en nuestro país.
Así que si lo ven con su inseparable cámara en bandolera, díganle que aunque  no nos lo propusimos fue una especie de intercambio, él me obsequió su foto, yo un cuento y aunque estamos "chao-chao", lo reto a seguir.


"Despenalizados". Foto a una foto de Esteban E. Díaz Montesinos


"El heredero". Autor : Esteban E. Díaz Montesinos



"Dos hombres, dos historias". Autor: Estaban E. Díaz Montesinos

"Liberación de un espíritu". Autor: Esteban E. Díaz Montesinos

Cuento El flaco Esteban (versión en inglés)

Cuento El flaco Esteban (versión en español)








 







sábado, 27 de agosto de 2011

Irene vs NY



Huracán Irene
Un huracán, Irene (se dice los que llevan nombre de mujer son peores), amenaza a la ciudad de Nueva York, eso parecería casi insólito por la latitud en que se encuentra, pero en estos tiempos de cambios climáticos, todo o casi todo puede ocurrir aunque en verdad me parecería increíble que un meteoro de esa magnitud amenazara el territorio en que me encuentro, algo que en cierta forma se debe agradecer a los chilenos.
Con tantas noticias de amenazas, alertas, evacuaciones y precauciones siempre necesarias, que incluso desplazaron las noticias de la gloriosa huida de tiranuelo Gadaffi, decidí telefonear a los familiares que tengo allá en la Gran Manzana y por supuesto encontré un ambiente casi festivo, nada ajeno a aquellos de mi infancia cuando la voz grave de un experimentado meteorólogo nos anunciaba la inminencia de la tormenta, posible trayectoria, tiempo aproximado en llegar a la ciudad, intensidad así como precauciones a tomar. Tengo que admitirlo, para nosotros era una fiesta, tanto que el recuerdo de los huracanes  que atravesaron o pasaron cerca de mi región han quedado tan marcados, que en una novela inédita hasta el momento relato de esta forma lo que  significaba un fenómeno meteorológico de este tipo para el niño que era entonces:
tampoco había concluido el curso escolar pero la lluvia y los vientos provocaron que suspendieran las clases para satisfacción de todos los niños. Nunca olvidaría aquellos días que se le hicieron tan cortos en aquella casona del siglo XIX, era inmensa o al menos así lo veía en esa edad donde todo es grande.
Previendo que las fuertes rachas de viento penetraran cualquier hendija por pequeña que fuese, generando un torbellino que pudiera arrancar de golpe puertas, ventanas y techos, cerraron todos los accesos al patio en que sus primos se empeñaban hacer navegar barcos plásticos y de papel en el “lago” que se formaría al verse impedida tanta agua de  drenar a las cañadas o infiltrarse al interior de la tierra, tampoco podrían bañarse en el chorro que caía justo a la entrada del patio como resultado del complicado sistema de canales que recibía las lluvias que precipitaban en toda la extensión del tejado, pero aquella solución fue mucho más encantadora ya que abrieron las puertas que comunicaban una habitación con otra y por ahí pudieron correr libremente conociendo los secretos y misterios de sus habitantes mientras los alarmados mayores hacían conjeturas sobre los partes meteorológicos que a duras penas lograban captar en un radio de baterías .
El ciclón pasó rápido y sin hacer muchos estragos, sus abuelos orgullosos de que la casona no hubiera sufrido daño alguno afirmaban que no había sido nada comparado con otros que azotaron al pueblo en los años 1926 y el 1933 que eran por aquel entonces hitos de la historia de huracanes por su ferocidad y destrozos a los que sobrevivió su vivienda. Se volvieron a cerrar las puertas que comunicaban una habitación con otra y se abrieron las que conducían al patio donde aun se estancaban las aguas y en las que ya sus primos echaban a navegar toda suerte de embarcaciones.
Pero eso es solamente la visión infantil de lo que puede ser un huracán, en la realidad es algo terriblemente destructivo, un fenómeno que no sorprende pero tampoco es posible evitarlo, aunque al menos da plazos para tomar  precauciones que muchas veces se quedan cortas, aun así esa familia mia demasiado habanera para ser neuyorkina y demasiado neuyorkina para ser habanera, lo ha tomado con la euforia de nuestra niñez, guardando provisiones casi gourmet como me aseguraron, pero previendo al fin a sabiendas, como no todos en esa urbe, en qué consiste. Mientras yo por acá, por el sur del continente, sigo con cierta nostalgia por los ciclones de mi niñez

sábado, 20 de agosto de 2011

El pan, el anti-pan, la loma y la cola


La cola del pan


A menos de 100 metros de donde vivo hay un supermercado que según publicitan es el más grande del país, lo que no he podido comprobar pues no tengo intensiones de andar por ahí midiendo estos establecimientos. Eso sí, es bien grande, con variada oferta y esmerada atención desde la entrada a la salida incluso cerca de la hora del cierre cuando cajeras y cajeros muestran sonrisas creíbles y no esas muecas espantaclientes que encontramos en otros lugares de esta ciudad. Es un lugar agradable que cuando el calor arrecia puertas afuera en el interior los acondicionares de aire nos hacen placentera la estancia y cuando el tiempo es frio, un calorcillo nos incita a quedarnos un ratico más en sus predios…y por supuesto comprar más de lo que habíamos previsto si nos da el bolsillo. La amabilidad de las promotoras ofertando sus productos que dan para degustar es también significativa en este centro comercial que para colmo han instalado varias pantallas donde repiten por momentos secuencias de una de mis películas favoritas de Chaplin.
Como dije anteriormente vivo cerca de ese lugar (menos de 100 metros, aunque no lo he medido tampoco) y en ocasiones, sobre todo en algunas mañanas  cuando me doy cuenta que la leche se agotó y el pan pasó sus mejores horas, me da pereza  caminar desde mi casa  hasta el referido supermercado. Uno de esos días no me quedó más remedio que recorrer el corto trecho y al poco tiempo de andar fui pensando, comparando cuando allá en mi amada y lejana Habana tenía que recorrer más del doble de esa distancia (bien medida), subir una loma de apreciable pendiente y llegar a la panadería con el objetivo comprar el único pan que me otorgaban al día por la libreta de racionamiento, ese minúsculo pan mío de cada día, el "toma uno", como parodió un humorista o el "anti-pan" como lo clasificó el maestro de la risa Zumbado, mucho antes. Allá, casi llegando a la cima de la loma estaba la panadería y la cola donde preguntábamos por “el último” y después agregábamos ¿detrás de quién va?. Si la suerte nos abandonaba (algo muy común) y no habían "sacado" pan, regresar resignado a la casa o esperar bajo el inclemente sol o el frío según la estación del año, ah y nada de sonrisa, promotora agradable o película de Chaplin, simplemente esperar sentado en algún sobreviviente banco del parque de enfrente bien alerta para que  una pelota bien bateada por algún chicuelo con aspiraciones de ser Kendry Morales no te diera en la cabeza o un balón pateado por cualquier aspirante a Ronaldiño no fuera a hacer diana en nuestro cuerpo.
Por fin cuando aparecía el pan y me tocaba el turno, entregaba la libreta a la panadera quien automáticamente ponía algo ininteligible en el pequeño cuaderno lleno de cuadritos y denominaciones de productos, muchos en extinción, tomaba un pan que cabía totalmente en sus pequeñas manos y te lo entregaba así, apurada, sin apenas mirarte la cara por la premura de atender a quien venía detrás y a toda la cola que clamaba por salir rápido de esa cola tal vez para ir a otra.
Como el camino es corto pronto estaba en el interior del Super, esa vez cálido y como siempre agradable, con el fragmento de la película de Chaplin y un poco más allá sonando aquella canción de Arjona, tal vez por casualidad, pero que su letra nos recuerda que hay Cuba y por supuesto cubanos como una señal para que no olvidemos el pan, al anti-pan, la loma y la cola. 

sábado, 13 de agosto de 2011

Cantinflas cabalga de nuevo


Por estos días se festeja en Latinoamerica y otras partes del mundo el centenario del nacimiento de Cantinflas, un mexicano que comparte toda la humanidad, que nos hizo y nos hace reír y meditar aun. Mario Moreno, que es el nombre del actor quien encarnó este personaje no solo nos legó su enorme histrionismo, también una forma de hablar o mejor dicho de no hablar que ya tiene hasta una denominación  según la Real Academia de  la  Lengua Española: Cantinfleo.
Recuerdo a este Chaplin latino, cuando de la mano de mis tías N y Luisa  o de Cuchi, mi abuela, iba de buena gana  al cine para ver sus películas que en blanco y negro y copias de pésima calidad me encantaban a pesar de que me parecían viejas. Ya en los 70 pudimos ver dos a color "Don Quijote cabalga de nuevo" donde en su rol de Sancho Panza  como gobernador de la ínsula de Barataria acuñaba la frase que siempre he llevado presente -Hay que hacer un comedor tan grande como una escuela y una escuela tan grande como un comedor. La otra película "El Barrendero", nos mostraba un Cantinflas ya viejo, cansado y a pesar de buenos momentos lo sentí alejado de aquel de las películas blanco y negro que felizmente  he podido comprobar que muchas verdaderamente son a color pues afortunadamente sábado tras sábado, ininterrumpidamente, una cadena televisiva  transmite a partir de las 7 de mañana  sus películas con que me despierto de forma diferente al resto de los días que nos amanece con noticias casi nunca positivas u otra tontería cotidiana.
Valga este  12 de agosto para de forma unánime festejarlo como una sonrisa, que nuestro Cantinflas no solo siga cabalgando en las mañanas sabatinas de la tele de esta ciudad afortunada con su presencia, también en todos los que amamos el cine y la vida. 

sábado, 6 de agosto de 2011

Día de la Independencia

Hoy se conmemora el 186 aniversario de la independencia de Bolivia, desde días antes las banderas y estandartes rojo amarillo y verde, emblema nacional, engalanan parques, avenidas, edificios, viviendas, autos particulares y transporte colectivo, es alegría, unión entre bolivianos a pesar de algunos desacuerdos por la inclusión de otra insignia, que ni aun así nubla este acontecimiento,...aunque cuidado,  recuerdo lo que nos advirtió a los cubanos el recientemente fallecido Monseñor Pedro Meurice a finales de los 90 cuando el papa Juan Pablo II nos visitó, no confundir la patria con un partido ni la cultura con una ideología y eso percibo en debates promocionados por algunos medios de prensa acerca si la bandera que representa a una parte de esta población debe ser aceptada por todos. De todas formas el patriotismo se impone y hoy todos unidos aman unánimemente su patria con el mismo fervor con que se grita ¡Viva Bolivia! en un partido de fútbol internacional donde no se mira de qué región, etnia o ideología  es el jugador, solo se piensa : es boliviano.
Suerte la vuestra de tener un Día de la Independencia, yo a ciencia cierta ni se cuándo es la nuestra, algunos aun se aferran al 20 de Mayo, fecha en que el Generalisimo del Ejercito Libertador de Cuba, Máximo Gomez, izó la bandera cubana al tiempo que era arriada la de Estados Unidos, nación que ocupaba la isla después de una guerra con España que frustró nuestra independencia de esa metrópoli. Más tarde nos dijeron que era el primero de enero,  fecha en que huyó el dictador de por aquel entonces. También se festeja  con tres días feriados el 26 de Julio como el día de la rebeldía nacional, además no faltan por ahí otros que prevén en un futuro otro Día de la Independencia.
Por mi parte quisiera solo uno, que se festeje como aquí , el día que un país extranjero ya fuera España o Estados Unidos reconociera que eramos un país libre e independiente, es la única solución que puede unir. Por lo demás me contagia la alegría y fervor patriótico de los bolivianos, lo admiro, es más, lo envidio porque nunca lo he sentido de esta manera en mi patria. Muchas felicidades a todos los bolivianos, sin distinción de credos, ideologías, etnias o lugar del mundo donde se encuentren, amen su patria y cuídenla. 

sábado, 30 de julio de 2011

Por supuesto, la vida es sueño


Llevo en mi interior desde adolescente aquella lección en la clase de literatura dedicada a Calderón de la Barca y sobre todo de su obra "La vida es sueño", cuando finalizando su monologo Segismundo  afirma:  toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son.
¿Qué haríamos sin los sueños? Sin esos pequeños sueños que nos llevan a una realidad tal vez inalcanzable, pero la mejor que quisiéramos tener ¿Renunciaríamos a nuestros sueños?
Creo que no, renunciar a un sueño, ese anhelo que moldeamos en nuestras mentes, sería renunciar al Ser Humano que somos,  perder el alma y aceptar la derrota que no ha llegado y en ocasiones creemos cierta por la ausencia del logro que necesitamos o queremos.
Los sueños hay que guardarlos bien, a veces esconderlos pues llegan a ser subversivos, mantenerlos bien cuidados y cuando nos toque partir, si no tuvimos posibilidad de lograrlos, llevarlos  con el propósito de que allá se puedan materializar.
Con eso de los pequeños sueños me quiero referir a un amigo, alguien que tal vez tuvo un pequeño sueño y felizmente lo materializó. En un post titulado Los marcianos llegaron ya, incluí un relato titulado "Una crónica marteana", donde cuento a mi manera acerca de un grupo de amigos aficionados a la astronomía, al estudio de ovnis, viajes espaciales y vida extraterrestre, que se reúnen para festejar el menor distanciamiento entre el planeta Marte y la Tierra. Cuando ocurre ese momento, Febrero, uno de los asistentes levita dirigiéndose por el espacio al planeta rojo. Los asistentes miran al anfitrión, Heredero, esperando que haga lo mismo, él argumenta que aún le queda por hacer algunas cosas en la Tierra, quizás algunos sueños por realizar. Todo eso recordé cuando me llegó su primer @mail que adjuntaba el último lanzamiento del trasbordador espacial Atlantis, filmado personalmente por él y después su crónica donde describe todo lo relacionado con el lanzamiento.
Bien sé que mi amigo Heredero, allá en lo alto de su apartamento en el habanero barrio “El Palmar”, rodeado de aquel antiguo y pavoroso equipo radioaficionado de fabricación soviética, una mesa crujiente la mayoría de las veces sin un plato de comida para justificar su existencia, aquella silla  de dudosa estabilidad que invitaba quedarse de pie, la computadora armada como Frankestein y su gran tesoro: un telescopio que mantenía en  orgullosa clandestinidad, soñaba con un momento similar al que recientemente vivió y ni las grandes carencias materiales que le asediaban en ese momento lo hicieron desistir. Sé que mientras muchos se compadecían por su triste situación, otros se burlaban y un reducido grupo lo estimulábamos, él soñaba.
Por ahí anda ahora con su sueño realizado, ese pequeño sueño que no le ha llenado los bolsillos de dinero pero si el alma de estrellas y una invitación permanente a que no dejemos de soñar.


¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño;
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

        fragmento del monólogo de Segismundo

sábado, 23 de julio de 2011

¿ÉRAMOS?

Santa Cruz de la Sierra. Foto del autor

"Eramos una visión, con el pecho de atleta, las manos de petimetre y la frente de niño. Eramos una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido, entre las olas y las fieras. El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura. Eramos charreteras y togas, en países que venían al mundo con la alpargata en los pies y la vincha en la cabeza."

No solo parece un poema,  éramos es un poema aunque forme parte de un ensayo escrito por José Martí que tituló Nuestra América. Ahora, más que un poema es una realidad tangible a más de 100 años de su creación y eso lo constaté desde la primera vez que salí a caminar “por la cintura cósmica del sur”, específicamente Bolivia.
Si Martí transitara por las polvorientas calles de Santa Cruz de la Sierra en este siglo XXI seguro hallaría múltiples Spa, algo así como una máscara foránea impuesta  con la intensión de hacer más comercial a lo que conocíamos por gimnasio, llena de esos que quieren desarrollar pechos de atleta y  continúan con manos de petimetre que en vano se empeñan desarrollar con pesas, poleas o esteroides sin percatarse que solo el trabajo creador será capaz de hacerlos como ellos quieren.
El indio sigue mudo, no porque haya desarrollado una capacidad disfuncional que le impida articular palabras, el motivo es otro: no lo dejan hablar, y cuando intenta alzar su voz, de tanto resentimiento suena como graznido de cisne, se siente desafinada, resentida y los amos de siempre asustados le prometen convertirla en suave, dulce y audible, pero al final entre ambos crean una especie de prepotencia, de venganza ancestral que logra que aquellos discriminados no solo no puedan traer el paraíso prometido a los suyos sino que se acomodan, se olvidan y todo lo justifican con pura palabrería mientras llenan sus bolsillos para después salir buscando un Spa donde crearse su máscara.
He visto a ese campesino, el creador, en furiosa impotencia tratando de destruir infructuosamente el asfalto de una avenida paceña. Eran interminables marchas donde pedían lo que les decían sin saber porqué, donde vencidos por el alcohol que suministraban sus líderes repetían en el castellano, que le continúan imponiendo, consignas idénticas a las enarboladas en la segunda mitad del siglo pasado mientras que a su paso destruían todo lo que les recordara desarrollo, pavimento, ciudad y se revolvían furiosos contra ella, tratando de destruirla.
El negro, con su música sigue desterrado al calor intenso de Los Yungas, transitando por mortales caminos, allá en lo último de la escala, cuestionándose si no era mejor seguir con comida segura y cadenas en el barracón.
Porque si José Martí se equivocó en algo fue en el término “éramos”, despertar y ver la realidad de América Latina, Nuestra América es darnos cuenta de que no éramos sino que somos y lo peor, no sabemos hasta cuándo.




jueves, 14 de julio de 2011

Me la pusieron en China




Ayer fui por una resistencia para mi ducha eléctrica, imaginen una ducha rota en estos tiempos de intenso frío, así que me dirigí a la primera ferretería que apareció a mi paso. Una solicita ventera con sonrisa de triunfo me respondió en el monosílabo - Hay - , como muestra categórica de que había encontrado fácilmente lo que buscaba. Al instante llegó con un sobre transparente que contenía el preciado alambre de nicrón en espiral. Pregunté el precio que me anunció rápidamente y al ver mi cara de extrañeza, pues me pareció un poco excedido agregó: - Es original - y para ser más convincente añadió la lapidaria publicidad de los vendedores al por menor - NO es chino. Sin dudar pagué por la resistencia construida en el vecino Brasil, que incluía hasta un catalogo de instalación en varios idiomas,  y volví meditando acerca de lo bueno de no ser un producto chino.
De todos son conocidos los avances que ha tenido la milenaria nación desde que Deng Xiaoping no solo entendiera, sino hiciera entender a los suyos y a una buena parte de la humanidad, que lo importante no era el color del gato sino que cazara ratones. Bien destacado es que varios millones de chinos han salido de la extrema miseria y empiezan a vivir con cierto decoro, así como que ya los millonarios del gigante asiático superan los 875 000.  Mucho se habla de que China es la segunda economía mundial y los más entusiastas opinan que pronto desplazará a los Estados Unidos del escalón  cimero.
 Todo esto suena muy bien, muy optimista y hasta lo creemos...  hasta que nos toca comprar una resistencia para la ducha eléctrica y como certificado de garantía anuncian que no es chino. Lo mismo ocurre con infinidad de productos que por sus precios pueden ser adquiridos por una gran cantidad de personas en el planeta, aunque la calidad sea dudosa y  cuando queramos y tengamos el poder adquisitivo para comprar un producto serio lo primero que miramos sea el made in y si dice China o República Popular China, desistamos de la compra. 
Otra cosa, no entiendo cómo es que una nación con tan elevado índice económico y con tantos millonarios, mantiene tan alta tasa de emigración, se supone que el bienestar creciente estimula no solo a que los chinos decidan cada vez más quedarse en su país y también a que hombres y mujeres de otras naciones se vean tentados a emigrar a esa segunda potencia económica a nivel global. La realidad es todo lo contrario, los habitantes de la Republica Popular China emigran a cualquier parte del mundo, muchas veces arriesgando su vida escondidos en inhóspitas bodegas de barcos mercantes o cruzando de forma clandestina fronteras plagadas de contrabandistas, traficantes de personas y drogas. Chinos  podemos encontrar escondidos e indocumentados en París, Dhaka, Uagadugú o Nueva York, confundiéndose con sus compatriotas de ojos rasgados. Es común hallarlos habitando en mugrosas despensas y hasta  en los baños de los restaurantes especializados en venta de pollos de cualquier ciudad de Bolivia, que yo sepa hasta el momento no se conoce del caso de ningún boliviano que haya emigrado a Beigin, Shangai u otra ciudad del China, a pesar de que este país no clasifica ni remotamente entre las potencias económicas a nivel mundial.
Es incuestionable, lo reitero, el avance tecnológico, económico y hasta educacional de la nación china, de la simple bicicleta hasta el ostentoso Hummer, desde el sencillo adorno a una nave espacial, desde la etiqueta de país subdesarrollado a potencia emergente, de todas formas eso pasa de un tirón al olvido cuando al hacer una compra en un humilde mercado cruceño la o el vendedor  me la ponen en China cuando al ofertar su producto me aclaran: - Es bueno, original, llévelo NO es chino.

miércoles, 6 de julio de 2011

HABLANDO DE CINE


"El Signo del Zorro" de Rouben Mamoulian



Hay cosas que nunca olvidaré, una de ellas es la primera vez que fui al Estadio Latinoamericano para ver un juego de beisbol, aquella tarde de domingo cuando entré al Coloso del Cerro y vi aquel terreno "en colores con peloteros de verdad", nunca se me olvidará. No pasa así con el cine, en mi memoria no he podido hallar la primera vez que ingresé a una sala oscura, aunque posiblemente fue de la mano  de mi abuela  al Cinecito de la calle Galiano para disfrutar una “Tanda de cartones”.
Lo que si aún persiste en mi mente es la primera vez que fui solo (sin mayores), al legendario cine Principal en Marianao, era domingo en la mañana y proyectaban la ya entonces añeja “El signo del Zorro”. La entrada en cuestión valía solo 20 centavos y todos los niños del barrio nos acomodamos en las lunetas de madera gritando a cada estocada de Tyron Power, dejando a la salida  un rastro de Z por todo el camino hasta nuestro humilde barrio.
Eso era el cine, un espectáculo inolvidable, una salida, un acontecimiento del que todos podíamos disfrutar. Los “mayores” siempre trataban de provocarnos envidia con aquello de:- ahora no es lo mismo, antes  si era bueno, echaban dos películas de cow boy por 10 centavos y pasaban las vendedoras con una caja  que colgaban del cuello ofertando chicle, caramelos y cigarros - y yo sentía nostalgia por aquello que no vi mientras los más grandes disfrutaban,  tal vez mintiendo, de cómo se pasaban el domingo en el cine y añorando tanto aquellas películas de mariachis y vaqueros.
La magia me atrapó y de qué manera, el cine se hizo mi pasatiempo favorito y no había jueves que me perdiera un estreno aunque  fuera una película sovietica, el tiempo pasó y mi afición no, me hice asiduo a la Cinemateca, Wajda y Tarkjovki entraron en mis preferencias, Titón y Subiela  me atajaron con su encanto, Sanjines me inculcó conocer "La Nación Clandestina", Coppola con El Padrino alguna vez me hizo dudar si aquellos gánsteres eran buenos o malos y Spielberg a quien descubrí después de una piñasera para entrar al Gran Cine cuando estrenaron Tiburón, me metió en el cuerpo eso de tomar una cámara para lograr sueños como ET . 
A Chaplin, Buñuel, Eisenstein y otros clásicos del cine silente los fui conociendo mejor más tarde, me pasó igual que con la música de María Teresa Vera, Barbarito Diez, Matamoros, etc., que me burlaba cuando mi abuela entonaba sus canciones, asegurando que aquello era música de viejos.
Después mi vida profesional transcurrió muy cercana al cine haciendo que mi voraz apetito cinematográfico no desapareciera, aunque si muchos cines, como los citados Gran Cine y Principal, desaparecieron vencidos por el abandono matizado con un cartel que rezaba “cerrado por reformas” que nunca llegaron.
Las video caseteras Beta y VHS, así como el trasiego, en ocasiones clandestinos, de películas suplieron en algún modo la ausencia de muchos cines que solo unos pocos abrían “remozados” en la primera semana de diciembre durante el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano, adonde acudíamos orgullosos de mostrar la credencial que nos permitía pasar delante de la inmensa cola de gente que soportaban el frio del último mes del año para ver una película del “Festival”. Hasta en una ocasión ostenté repleto de orgullo la acreditación de participante cuando fue seleccionado para participar el cortometraje "Un perro habanero", resumido homenaje a mi manera, al séptimo arte.
A la era del DVD me subí fuera de Cuba cuando esta ya había andado bastante, como el video no es lo mismo que el cine, aunque ya el cine tampoco es lo mismo y mucho menos el cine de aquí o el complejo de cines donde se me ocurre que mucha gente va más a que la vean que a ver una película. El hispaninglish Cinecenter, como se llama el complejo de salas cinematográficas de esta ciudad me recuerda más  con su inmensidad de sillas, mesas y ruidos de comensales al comedor de la siderúrgica "Antillana de Acero", donde hice mis practicas cuando era estudiante de electrónica, que al céntrico Yara o al añejo Payret de mi ciudad natal. Se me antoja algo vacío, a pesar de que algunos le llamen light,  exclusivo, que lo hace también excluyente por sus precios que invitan a comprar discos piratas en cualquier puesto de los muchos mercados cruceños. Realmente en ningún modo me recuerda al cine de mi infancia y adolescencia, estoy seguro que prefiero aquel viejo cine-teatro Principal con su calor solamente amortiguado por ruidosos ventiladores, sus lunetas de madera y su taquilla a lo Brodway, a ese sofisticado complejo cinematográfico con su patio de comidas, restaurantes, venta de joyas, rifas de autos, bancos, piscinas, salas de juegos, ...ah y cine.
"La Nación Clandestina" de Jorge Sanjines
"Stalker" de Andrei TarkovkiI




lunes, 20 de junio de 2011

DE LA TELE... AL INFIERNO


La pasada semana fue pródiga de desaciertos en la televisión local, sin distingo de canales o programas y aunque acostumbrados estamos a ello no puedo ni quiero dejar pasar por alto dos fatales situaciones televisivas.

La primera fue en La Revista de UNITEL, temprano en la mañana, cuando apenas despertaba y les aseguro que desperté completamente con lo que les relato, aparecieron en el set del referido programa dos adolescentes sentadas en sendos pupitres, simulando que estaban en el aula de un colegio. Quien trataba de interpretar al profesor, que creo es presentador, humorista o no sé qué de ese programa, hablaba con  voz  fañosa,  tampoco sé si es real o fingida para dar más “gracia”, reprendiendo en su rol de profesor a una de las chicas solicitándole se subiera la falda para ver sus piernas y la corbata para distinguir su ombligo, más adelante insistía que tenían que estar así para que las vieran los niños y… los papás. Después le puso la tapa al pomo cuando en un intento de hablar francés dijo algo así como voulez-vous coucher avec moi ce soir (traducido al castellano: ¿quiere acostarse conmigo esta noche?), una clara invitación nada ingenua de un profesor a sus estudiantes. Y lo peor, aquellas chicas victimas de sus chistes visitaban el estudio para darse a conocer pues en la realidad participaban en un certamen de belleza llamado Miss “Adolescente”.
Conozco que hubo llamadas a la Defensoría de la niñez , ya que eso  fue televisado en horas donde los niños se preparan para ir al colegio y muchos deben haberlo visto. Me imagino que también  productores del programa y ejecutivos de ese canal supieron de esta situación, pero aun sigue ahí el ¿presentador? ¿ humorista? o no sé qué con su voz fañosa, como una abierta burla a educadores, estudiantes y todo ciudadano  que merezca respeto.
La otra situación, no menos abominable, ocurrió en el programa “Del cielo al infierno” que transmite la Red PAT. A raíz de un video aparecido en youtube acerca de un millonario que decidió quitarse la vida ante una cámara, y aclaro bien, delante de una cámara y no de una emisión de televisión, la producción de este programa que se transmite en el horario de las 2 de la tarde en que hay menores que pueden verlo, emitió ese acto de suicidio o eutanasia como también se le pretendió llamar y no solo se transmitió sino se regodearon repitiendo varias veces como el hombre tomaba el veneno y moría ante su familia de forma real. Esto es del peor gusto, televisar como muere una persona de verdad y enfatizarlo, creo yo, en busca de mayor teleaudiencia y auspiciantes. Sin dudas a youtube es posible acceder, pero
hay que entrar a internet y usar buscadores, más la televisión no, esta llega sin pedir permiso a nuestros hogares, adonde están nuestros niños y adolescentes y no existe justificación alguna para ofrecerle esas imágenes de tan excesivo morbo. También conocí que se hizo una denuncia a la Defensoría de la Niñez, pero todo sigue igual.
Defiendo  la libertad de expresión, sé muy bien que es no tenerla, pero una cosa es eso y lo otro es suplir la falta de creatividad en los medios de comunicación con  ejemplos  como los  que acabo de mencionar, no son todos, solamente los más recientes y espero que a quienes corresponda hagan algo porque esto no se repita y no nos sintamos en nuestros hogares que cabalgamos irremediablemente de la televisión al infierno.