sábado, 25 de febrero de 2012

Llegando está el carnaval


Carnaval de Santa Cruz de la Sierra

Ese ha sido el motivo por el cual interrumpí momentáneamente los escritos que publico periódicamente, y no es que estuviera precisamente participando del carnaval local sino que en esos tres o cuatro días de festividades, esta parte del mundo como que se detiene, contaminando a todo el que está su alrededor.
No me gusta el carnaval y el de Santa Cruz mucho menos, es según mi criterio un espectáculo grupal y excesivamente comercial, no pasa de ser una reunión de amigos que festejan más allá del límite. La connotación cultural poco o nada se percibe, al menos en los lugares más céntricos porque un poco más alejado, los residentes originarios de otras regiones desfilan organizadamente con  trajes y temáticas alegóricas que sí tienen un sentido autóctono.
Es costumbre del carnaval cruceño el lanzarse agua unos a los otros, tal vez por el calor reinante en esos días, pero el agua que se tira en baldes o en globos ha evolucionado y puede ser lo mismo tinta, grasa, fango u otros fluidos de procedencia que no deja dudas por su impertinente olor. De eso no se salva nadie, ni autos, pasajeros o transeúntes sin importar edad o sexo, incluso hasta en su propia casa pueden irrumpir los alegres globazos matizando las paredes con esas fragancias que llevan su contenido, dejando una estera de manchas difícilmente de borrar. 
Lo indudable es la alegría del cruceño en esos días, su derroche de entusiasmo para carnavalear, tanto que los que no lo hacen en ocasiones son hasta mal visto, algo así como si traicionaran su alegre raza que no puso reparos en quedar sin un peso al final de esos días cuando todo vuelve a la calma, aunque persistiendo el espíritu carnavalero en las calles de la ciudad a través de la huella de tinta impregnada sólidamente las paredes, el intenso olor a cerveza que tanta publicidad mereció alabando la fiesta grande del cruceño, mezclado con la peste resultante de residuos de la refrescante bebida que evacuaron los bebedores. 
Así es el carnaval de Santa Cruz, lo toma o se va de la ciudad y creo ni de esa forma se logra borrar su dimensión. Hace algunos años decidí irme con algunos amigos a un retiro huyendo del carnaval, nos fuimos a un lugar tranquilo, era un grupo grande compuesto en su mayoría por feligreses de una iglesia evangélica. Todo comenzó bien, cultos religiosos donde el pastor nunca dejó de advertir sobre los diabólicos excesos de aquella festividad, representación de obras teatrales, danzas, concurso de canto y partidos de fútbol, muy bien organizado, dos bandos uniformados de diferentes colores conformando, cuando no eran los actores, una animada barra en apoyo a sus equipos. Todo marchó normalmente hasta el penúltimo día en que durante un partido de fútbol femenino surgió desde no se supo dónde un globo cargado de agua sobre una de las barras, sonrisas y respuesta con otro globo que partió del grupo agredido y allí mismo se formó. No paramos de lanzarnos agua hasta que llegó la despedida que coincidió con el final del carnaval mundano. Entonces me di cuenta que no existía escapatoria, en este lugar el agua me tocaría con su jubilo donde quiera que me escondiera y no me quedó otra opción que decidir: - ¡A mojarse!





lunes, 13 de febrero de 2012

En Santiago de Cuba

Calle Enramada

Recuerdo que la primera vez que fui a Santiago de Cuba llegué en un ómnibus destartalado procedente de Bayamo, era diciembre y allí de frío no había ni recuerdo. Me acompañaba un buen amigo quien me hizo caminar  por toda la ciudad en nuestra función de trabajo y alrededor de las 10 de la noche ya estaba a bordo de un refrigerado tren de vuelta a la capital. A partir de aquel día visité esa ciudad tantas veces que puedo afirmar que después de La Habana, es el lugar, en Cuba, donde más tiempo he permanecido. 
Santiago es una ciudad mágica, un lugar donde la gente se transforma y vive un mundo de risa, fiesta y alegría sin ver sus destruidas casas y el caliente pavimento ausente de vehículos automotores. Ron y música es el combustible para que el jubilo calcé sus calles pendientes y estrechas por doquier.
En una de esas tantas veces que he visitado Santiago de Cuba coincidí con el Festival de las Artes del Caribe, ardía el entusiasmo, botellas de ron pasaban de mano en mano y después de un buche se devolvía a otro u otra para que hiciera lo mismo, no importaba que te conocieran o no, estar en Santiago es ser de Santiago, allí la hospitalidad no tiene limites. Aquella noche anduve por la calle Enramada, el calor de "la olla" me traspasó el cuerpo, el sonido de la trompeta china enajenó mi psiquis y corrí arrollando junto a mis compañeros detrás de una conga, nos sumergimos en aquel trance colectivo de algarabía. Por fin llegó la madrugada y desde las lomas el primer sol de la isla, entonces  me retiré a dormir, mejor dicho a soñar en lo que puede ocurrir cuando uno va a Santiago.


A SANTIAGO
                                                       “A mis amigos Román, Causa,  y el “old Nodarse” dondequiera que esté”

Desde el avión y aunque no lo crean ya se sentía el calor, no sé si era porque estábamos a primero de junio… pero bueno el caso es que en Santiago de Cuba siempre hay calor, aunque sigo pensando que aquel día fue más, mucho más.
Ya en el aeropuerto, y como siempre me temo, no había nadie esperándonos, Abel o Caín como pensé que se llamaba en aquel momento el “compañero designado para recibirnos” no apareció por ningún lado en su yipi ruso de cuatro puertas, por suerte aun habían taxis Lada en moneda nacional y después de pasar mil y un apuro para meter en el diminuto  auto la cantidad de tarecos que llevábamos, necesarios para el trabajo, partimos cuan bólidos para el hotelito.
-      El nombre de  ”utedes” no “etá” en el “litado” oficial que mandaron de arriba - me dijo como si me conociera de toda una vida la recepcionista del hotel - mira mi vida, sí tu quiere  vete corriendo para la empresa que “etá” allí cerquita en calle 4, apúrate “polque” hoy es sábado y lo compañeros trabajan nada más que “hata” las 12.
Los demás me miraron suplicantes, tiré mi mochila y se me abrió el bolsillo exterior escapando una caja de preservativos. La recepcionista gorda y mulata murmuró:
-       Vea, ni que aquí no hubieran, si la “falmacias” “etan” llenas de gomitas.
Dos horas después ya estaba en el hotelito de vuelta con las reservaciones en mi mano cuan trofeo conquistado en cruenta batalla, la chica de la recepción nos “acotejó” en un pequeño apartamento de tres cuartos, el más grande para mí y Causa quien se llama igual que yo por lo que siempre lo mencionaré por el apellido, la otra para Sergio y Nodarse (siempre refunfuñando porque decía que su aire acondicionado no enfriaba mucho), la otra para Abel y el chofer, cuando aparecieran.
 Después del baño fuimos a almorzar hasta hartarnos, Nodarse no, él solamente pidió rueda de Emperador que increíblemente era lo más barato y refrescos porque decía que quería hacer dieta y todos sabíamos que la dieta era solo de bolsillo, después cada uno para su cama pues aparte de que teníamos tremendo sueño no había quien estuviera fuera del aire acondicionado por el jodido calor.
En la noche nos volvimos a bañar, vestirnos de salir y después de comer suculentamente (Nodarse pidió calamares y no supe si lo hacia para ahorrar o para molestarme porque el sabe que yo no resisto el olor de esos bichos a 20 metros de distancia), salimos a recorrer Santiago.
 Ya en calle Enramada, Causa fue absorbido por una entusiasta conga que pregonaba a golpe de guaguancó...”iba matando canalla, con su cañón de futuro prinquipí prinquipó”. Cerca de la calle Heredia a Nodarse le entró ganas de orinar y se fue a casa de Arcristo un amigo suyo de cuando  trabajaba en hidroeconomía que ahora se llama recursos hidráulicos como años atrás. Sergio y yo seguimos Enramada abajo chocando con santiagueros y santiagueras que sin conocerte te invitaban a beber de su botella el mejor y el peor ron del mundo, las camisas parecían mojadas y el calor parecía salir de la tierra - ¿será por eso que le dicen la olla? - preguntó Sergio quien visitaba la ciudad por vez primera -...subir Aguilera y bajar al Caney... - decía el cantante de Karachi con la cara sudada mientras que cinco trombonistas parecían desinflarse para lograr la champola de trombones como anunciaba el solista, apenas se extinguía aquella música apareció más abajo la voz de tiburón Morales tapándose la oreja con la mano y sugiriendo..”vamo pal” monte mulata, mientras que cuatro músicos con cara de pulidos oficinistas aseguraban acopladamente - Montando en coche...La noche parecía que nunca se acababa y ni los santiagueros y mucho menos nosotros queríamos que eso pasara. El calor se olvidó con la música y el ron Caney, éramos parte de un todo, de algo irrepetible como cualquier momento de la fiesta del Caribe en Santiago.
Más abajo en el parque Céspedes hallamos o mejor dicho divisamos a Causa, su seriedad seguramente se le había quedado en la primera esquina bajando Enramada y ahora formaba parte de un entusiasta coro que entonaba -...a mi me gusta que baile Marieta...- mientras que el Guayabero soltaba picantes estrofas disfrazadas  en sin par juego de palabras, después otro “viejito parejero”, con sombrero y que le decían los que lo conocían compay , como a todo el mundo, cantó un delicioso bolero dedicado sin sonrojo a una de esas bellas rubias que emergen del colorido santiaguero. Sergio y yo nos alejamos un poco del bullicio y nos fuimos a un kiosco de cervezas o a lo que creíamos que era eso, pero nos equivocamos de plano pues ahí lo que vendían era ropa y artículos del hogar, cuando vine a darme cuenta ya Sergio estaba tratando de conquistar a la mulata dependiente, yo para no quedarme atrás lo intenté con la rubia también trabajadora de allí que llegó con un caminar que parecía dueña del mundo. La rubia me cayó bien pero le faltaba un colmillo y tres minutos después ya le encontré mil defectos, Sergio, mulato al fin, enseguida que se dio cuenta de mi alejamiento  dejó plantada a su futura victima y desató una “artillería pesada” sobre la joven, ocasión que aproveché para acercarme a la mulata.
Todo culminó en el entonces reluciente restaurante del 20 plantas, sin saber cómo y contando mentalmente cuanto me quedaría de la dieta después del banquete porque la mulata de quien aun no conocía su nombre pidió desde bistec de palomilla hasta helado flameado y yo por pena y por machismo tuve que imitarla, sin contar las cervezas. Cuando vino el camarero con el platico sobre el que pesaba la cuenta bajo un delicado paño con las iniciales del restaurante bordadas quise morir, entonces Dorny que ya me había dicho como se llamaba dijo:
     -   No mijo no, yo soy la que lo invitó, “uté” no es de acá y yo tengo “batante” plata que me la sé “bucal”. Por mucho que intenté dramáticamente  sacar el dinero, ella insistió dejando incluso una propina que hizo que por poco el cantinero nos llevara cargados hasta el ascensor.
Ya en la parada mientras esperábamos la guagua o un taxi que prometió pagar intenté llevarla hasta un oscuro pasillo cercano. Ella al momento se percató de mi intención y casi me arrastró hasta el lugar. El primer beso fue intenso, tan intenso que juro que mis labios sangraron y la vocación de ventosa de sus labios era tanta que temí que absorbieran todos mis órganos internos , sentí claramente como el corazón, los riñones y cuanta visera tuviera en mi interior pugnaban por correr absorbida por su boca. Cuando me soltó me sentí mareado o más bien embriagado de aquella mujer, le pedí que fuera conmigo para el hotelito pero me dijo que ya era muy tarde, enloquecido le pedí  acompañarla a su casa a lo que me respondió: - tu “etas” loco, el hombre debe etar dulmiendo allá hoy y si te coge....
  -  ¿Tú eres casada? – pregunté temeroso
  -  Ná yo “etoy” con el hombre que é de la Habana igual que tú, el “etá” casado allá pero trabaja aquí, es cantante en un cabaré de la playa...casi siempre se queda en mi casa.
Por supuesto no insistí, al poco tiempo llegó el ómnibus, yo me bajé antes y llegué al hotelito con el dolor de huevos más grande que había soportado desde que dejé de bailar con la música de Feliciano en fiestas de quinceañeras.
La otra noche fue más increíble, los tambores tronaban como cañonazos y las cinturas vibraban como si el epicentro de un sismo estuviera en esa parte del cuerpo, el sudor corría por los cuerpos como arroyo de la montaña y todos los que traspasábamos esas calles caíamos en éxtasis e imitábamos al resto con su movimiento y sudor, parecía que aquello no acabaría nunca y que la noche no daría tregua, pero hubo un instante, un pequeño y poderoso instante que por casualidad o por magia que no era nada descartable en ese momento. La música se detuvo, todas las interpretaciones llegaron al final casualmente y tomamos un aire, me pareció que como en una película todo se movía en cámara lenta y sin sonido, entonces la vi y le grité pero no me escuchó y yo tampoco me oía, corrí en cámara lenta  pero apenas me movía. La música arrancó de nuevo y también la vida, me vi atraído hacia ella que me esperaba con los brazos abiertos al tiempo que decía: - No te apures muchacho, si yo sé que tú ibas a venir. La agarré fuerte y sin hablar la arrastré del gentío y la música,  sin saber cómo me vi en el interior de un taxi con la mulata que sonriente terminaba de darle una dirección al conductor.
Para pasar a su casa había que traspasar una enorme verja y varios metros  más adelante, caminando en la oscuridad llegamos a la vivienda. Adentro todo era ritmo también, tres niños entre siete y diez años bailaban al compás de la música que escapaba del radio a increíbles decibeles, una jovencita delgada de piel trigueña llevaba el ritmo de la canción como si danzara un ballet clásico. Mi acompañante apagó el radio:
    -   “Ete”é un amigo de la Habana así que dejen el “ecandalo”; y llegó la paz, las cervezas, los chicharrones y las presentaciones .
    -   Ellos “tre” son mis hijos y ella mi hermana, bueno y ya que se conocen váyanse a “dormil”,  y nos sentamos en el patio con un ventilador de frente y así y todo seguía el calor  que fue más intenso cuando  con el menor desenfado cerró la puerta que daba a la casa diciéndome
    -  Para cuando se arme el “traqueteo” no se sienta allá adentro.
Se plantó frente a mí levantándome de la silla, de nuevo aquel beso de ventosa, absorbiéndome, sacando de lugar uno a uno todos mis órganos, mis venas, mi cerebro, haciendo un puente entre ella y yo a través de su lengua de encanto. Cuando me soltó ya no tenía ropa y su cuerpo de intenso mestizaje adornaba  la noche y lo hacía parte o mejor complemento de la luna en escaso cuarto menguante Sobre la silla hicimos el amor que creo que en cierta forma inventamos con gran y maravillosa aporte de ella hasta que la humedad de la madrugada, fundida con la nuestra, nos devolvió a la realidad. Sin la menor prisa nos pusimos la ropa, mirándonos el uno a la otra y viceversa, como queriendo que nuestros cuerpos sudorosos y aun excitados quedaran en nuestras mentes para siempre, después me invitó a un café fuerte y con un beso suave, pacifico, de escolar salí por aquellas calles de música alegría y sudor.
El día siguiente lo pasé trabajando y pensando que aquello no pudo ser real, Causa, Abel y por supuesto Nodarse se quedaron a comer en un restaurante cerca del Morro, que el último recomendó porque era muy barato, pero yo seguí porque quería comprar un disco de La Original. El chofer se apuró y entró con el yipi ruso de cuatro puertas por la calle Enramada, a sabiendas que pronto sería cerrada por las grandes puertas que la limitan del transito de autos a las seis de la tarde, yo enseguida compré el disco,  ya caía la noche, empezaban a afinar los instrumentos y fluir el calor como sangre por el cuerpo de Santiago. Buscando como salir de aquella calle llena de gente ella me vio, entró la mitad de su cuerpo por la ventanilla que nunca usó cristal y me besó con su furia cotidiana, entonces se viró y señalándome a su acompañante, un hombre blanco, enorme y lleno de pelos que no dejaba de mostrar una noble sonrisa me dijo:
     -   Ah ¿pero utedes no se conocen? Mira “ete” es el hombre.
 Él me dio la mano fuerte y entusiasta, como el que adquiere un nuevo amigo y me dijo.
    -   Mucho gusto, pero qué le hiciste a esta mujer que con sus gritos casi ni me dejó dormir anoche.
Yo me quedé atónito y ella sacó la mitad  de su cuerpo del yipi, se enroscó al hombre y se perdieron bailando calle Enramada abajo,  mientras yo me quedaba sin poder decir nada y ya la música empezaba a sonar en serio, el chofer buscaba una calle que nos llevara a la realidad, que aunque no quisiéramos, debía existir en alguna parte de esa mágica ciudad.


sábado, 4 de febrero de 2012

FEBRERO



Este segundo mes del año me parece un poco aburrido, sobre todo aquí en el bochornoso calor del hemisferio sur, donde en ocasiones lo matizan con un nada cultural carnaval, en los que prevalece el relajo condenado en los días restantes,  por la  malparada o mejor dicho  malparida doble moral.
Pero en el norte, que también existe, febrero tampoco dice mucho . Tal vez por ser el segundo mes del año se ve opacado por el primero y si no fuera por el Día de San Valentin o de los  Enamorados que se celebra en  algunos países de esta antípoda, pasaría a ser cuando más, el que menos días tiene, el que menos tiempo se trabaja o se vive, aun los que traen 29 días como el actual.
Imagino que febrero hace sentir mal a mucha gente, eso he percibido en estos días y cito lo que me ocurrió en el aeropuerto de Viru Viru cuando al reclamar a una  empleada que ¿atendía? a los pasajeros de la línea AEROSUR y uno de sus compañeros me dijo que yo le faltaba el respeto a ella cuando en realidad eran ellos quienes se lo faltaban a todos los usuarios de esa línea que mal trataban a pesar de que no recibían el servicio gratis, después llegó "la responsable" sin una gota de sonrisa y un manojo de justificaciones pero no resolvió nada de nada y todo quedó igual, por último la empleada a quien reclamé primero, alegó en forma victoriosa que no era la primera vez que alguien se quejaba del servicio, como si eso fuera un aval para esa empresa. Resignado me fui a acompañar a la persona que viajaba, a quien por cierto el vuelo se le retrasó más de una hora en salir.
Los avatares de febrero continuaron cuando tuve la necesidad de sacar dinero en mi exigua cuenta en el BCP, sí, ese mismo banco al cual acusaba un señor de cabello largo dando largas arengas, sentado frente a algunas de sus sedes en una cómoda silla de oficina mientras dos personas más portaban un enorme cartel cargado de reclamos millonarios, que en ocasiones itineraba por toda la ciudad.  Hasta me reí pensando que era un loco, pero ahora me doy cuenta que no, porque a pesar que la diferencia de lo que reclamaba él con lo mio es infinitamente abismal, también tengo mi "derechito" a sentirme mal. Una tarde de este mes llegué a una de las sucursales del BCP, estaba completamente vacía para mi suerte, pero - ay de mí - cuando fueron a hacer el trámite para mi extracción, la tarjeta (que me habían entregado hace solo dos meses y por la cual me cobraron 70 Bs), no funcionaba. Me hablaron (sin escatimar sonrisas y amabilidad), de varias causas pero la única solución fue que me hacían una nueva cobrándome lo mismo porque para extraer (no para depositar) en ese banco, es imprescindible tener tarjeta. No lo entendí y defraudado me retiré pensando cómo hacer para librarme de esa "multa", pero sin mi dinero, que yace "seguro" en sus arcas.
En fin que parece que febrero no es un mes ideal, al menos para mi, por lo que  pienso seguir el ejemplo de esas marmotas que anuncian en el hemisferio norte (por supuesto), cuánto más va a durar el invierno y como en la actualidad ya no se las comen, ir a dormir profundamente hasta que pase el mes más corto esperando cuatro años más para ver si las cosas mejoran y festejar mi cumpleaños.

fotos tomadas prestado de Internet

viernes, 27 de enero de 2012

Con Gianella y Martí

Gianella
Hace 16 años esperábamos la llegada de Gianella, mi hija menor. En el aire flotaba, sin decirlo nadie, la idea que aguantara hasta el otro día - solo unas horitas - para que naciera el 28 y tal vez, como era de costumbre, podían obsequiarle una canastilla que se agregaría a la que vendían por la libreta de racionamiento y así asegurar un poco más de pañales, culeros y esa ropita olorosa y aséptica que requiere cada niño al nacer. Ella, como siempre, caprichosa e independiente emergió, con su desde entonces espigada figura, a la luz de la luna  sin esperar al otro día, 28 de enero, y coincidir con el natalicio del Apóstol de la independencia cubana José Martí.
A sus 16 años no lo lamenta, porque para querer a Martí no es necesario haber nacido el mismo día que él, ni mucho menos andar repitiendo el cliché (que reconozco también he utilizado):  - como dijo Martí...
Sin dudas él ha sido no solo el más universal de los cubanos sino el mejor de todos nosotros, el más visionario aunque también el más utilizado, a su forma, por cuanto bando político ha existido y existe, con la característica de que nunca lo han cuestionado, aunque algunos evitan apreciarlo como un hombre común con defectos y virtudes. Ese último es el que prefiero, el hombre que en su corta vida supo ver el futuro de nuestras tierras, sus enemigos externos e internos, quien nos alertó y alentó a construir Nuestra America, sin odios, rencores, ni caudillos, quien nos enseño a ver la luz de sol y agradecerla aunque  recordándonos de sus manchas.
Poeta, escritor, traductor, periodista y orador de  prosa ardiente supo cumplir con su precepto de ...el hijo de un pueblo esclavo vive por él calla y muere. Así murió, de frente al opresor y de cara al sol.
En el año 1880 Martí escribió una carta a su hermana Amelia, tan adolescente como es mi hija hoy. Basándome en la vigencia que tenía y aun tienen en estas tierras aquellos consejos centenarios que acometió en su misiva, me animé a realizar un cortometraje, que como dije  en su estreno  telesivo en el programa Prismas, del inolvidable Ángel (el chino) Ma Argudín, solo traté de saldar una parte de mi deuda a José Martí, esa que tenemos todos los cubanos con el guía eterno de nuestra nación. 
También me permito en la distancia dedicar esta producción a mi hija Gianella y también a su hermana mayor quien acaba de enorgullecerme con una notable muestra de entereza y valor.




Carta de José Martí a su hermana Amelia


Nueva York, 1880
Tengo delante de mí, mi hermosa Amelia, como una joya rara y de luz blanda y pura, tu cariñosa carta. Ahí está tu alma serena, sin mancha, sin locas impaciencias. Ahí está tu espíritu tierno, que rebosa de ti como la esencia de las primeras flores de mayo. Por eso quiero yo que te guardes de vientos violentos y traidores, y te escondas en tí a verlos pasar: que como las aves de rapiña por los aires, andan los vientos por la tierra en busca de la esencia de las flores. Toda la felicidad de la vida, Amelia, está en no confundir el ansia de amor que se siente a tus años con ese amor soberano, hondo y dominador que no florece en el alma sino después del largo examen, detenidísimo conocimiento, y fiel y prolongada compañía de la criatura en quien el amor ha de ponerse. Hay en nuestra tierra una desastrosa costumbre de confundir la simpatía amorosa con el cariño decisivo e incambiable que lleva a un matrimonio que no se rompe, ni en las tierras donde esto se puede, sino rompiendo el corazón de los amantes desunidos. Y en vez de ponerse el hombre y la mujer que se sienten acercados por una simpatía agradable, nacida a veces de la prisa que tiene el alma en flor por darse al viento, y no de que otro nos inspire amor, sino del deseo que tenemos nosotros de sentirlo;-en vez de ponerse doncel y doncella como a prueba, confesándose su mutua simpatía y distinguiéndola del amor que ha de ser cosa distinta, y viene luego, y a veces no nace, ni tiene ocasión de nacer, sino después del matrimonio, se obligan las dos criaturas desconocidas a un afecto que no puede haber brotado sino de conocerse íntimamente.-Empiezan las relaciones de amor en nuestra tierra por donde debieran terminar.-Una mujer de alma severa e inteligencia justa debe distinguir entre el placer íntimo y vivo, que semeja el amor sin serlo, sentido al ver a un hombre que es en apariencia digno de ser estimado,-y ese otro amor definitivo y grandioso, que, como es el apegamiento inefable de un espíritu a otro, no puede nacer sino de la seguridad de que el espíritu al que el nuestro se une tiene derecho, por su fidelidad, por su hermosura, por su delicadeza, a esta consagración tierna y valerosa que ha de durar toda la vida.-Ve que yo soy un excelente médico de almas, y te juro, por la cabecita de mi hijo, que eso que te digo es un código de ventura, y que quien olvide mi código no será venturoso. He visto mucho en lo hondo de los demás, y mucho en lo hondo de mí mismo. Aprovecha mis lecciones. No creas, mi hermosa Amelia, en que los cariños que se pintan en las novelas vulgares, y apenas hay novela que no lo sea, por escritores que escriben novelas porque no son capaces de escribir cosas más altas-copian realmente la vida, ni son ley de ella. Una mujer joven que ve escrito que el amor de todas las heroínas de sus libros, o el de sus amigas que los han leído como ella, empieza a modo de relámpago, con un poder devastador y eléctrico-supone, cuando siente la primera dulce simpatía amorosa, que le tocó su vez en el juego humano, y que su afecto ha de tener las mismas formas, rapidez e intensidad de esos afectillos de librejos, escritos-créemelo Amelia-por gentes incapaces de poner remedio a las tremendas amarguras que origina su modo convencional e irreflexivo de describir pasiones que no existen, o existen de una manera diferente de aquella con que las describen. ¿Tú ves un árbol? ¿Tú ves cuánto tarda en colgar la naranja dorada, o la granada roja, de la rama gruesa? Pues, ahondando en la vida, se ve que todo sigue el mismo proceso. El amor, como el árbol, ha de pasar de semilla a arbolillo, a flor, y a fruto.-Cuéntame Amelia mía, cuanto pase en tu alma. Y dime de todos los lobos que pasen a tu puerta; y de todos los vientos que anden en busca de perfume. Y ayúdate de mí para ser venturosa, que yo no puedo ser feliz, pero sé la manera de hacer feliz a los otros.
No creas que aquí acabo mi carta. Es que hacía tiempo que quería decirte eso, y he empezado por decírtelo.-De mí, te hablaré otro jueves.-En éste sólo he de decirte que ando como piloto de mí mismo, haciendo frente a todos los vientos de la vida, y sacando a flote un noble y hermoso barco, tan trabajado ya de viajar, que va haciendo agua.-A papá que te explique esto que él es un valeroso marino.-Tú no sabes, Amelia mía, toda la veneración y respeto ternísimo que merece nuestro padre. Allí donde lo ves, lleno de vejeces y caprichos, es un hombre de una virtud extraordinaria. Ahora que vivo, ahora sé todo el valor de su energía y todos los raros y excelsos méritos de su naturaleza pura y franca. Piensa en lo que te digo. No se paren en detalles, hechos para ojos pequeños. Ese anciano es una magnífica figura. Endúlcenle la vida. Sonrían de sus vejeces. El nunca ha sido viejo para amar.
Ahora, adiós de veras.
Escríbeme sin tasa y sin estudio, que yo no soy tu censor, ni tu examinador, sino tu hermano. Un pliego de letra desordenada y renglones mal hechos, donde yo sienta palpitar tu corazón y te oiga hablar sin reparos ni miedos-me parecerá más bella que una carta esmerada escrita con el temor de parecerme mal.-Ve: el cariño es la más correcta y elocuente de todas las gramáticas. Di ¡ternura! y ya eres una mujer elocuentísima.
Nadie te ha dado nunca mejor abrazo que éste que te mando.
¡Que no tarde el tuyo!
Tu hermano
J. Martí


viernes, 20 de enero de 2012

Sí, de béisbol se trata

Industriales vs Las Tunas. Foto del autor


Una vez vi un cortometraje en el cual los padres le comunican a su hijo que ellos no eran terrícolas sino extraterrestres, que estaban cumpliendo una misión en la tierra y debían regresar a su planeta, el niño curioso le preguntó si en el planeta de donde eran oriundos e irían por el resto de sus vidas había  béisbol...
En aquel momento no pude tener la certeza de qué es vivir sin béisbol, como ahora. Vivir sin "la pelota", como también le decimos  los cubanos es una carga más al tedio de vivir lejos, y peor todavía con el mar fuera de los limites del país donde resido (que no es precisamente Suiza), donde el fútbol más que pasión es casi religión a pesar de los pobres resultados que han obtenido históricamente .
Cuando bates, guantes y pelotas eran accesibles, ese era el regalo al nacer un hijo varón. Muchos padres sonrientes  ante el primer llanto y la revisión entrepiernica exclamaban con orgullo - este va  ser pelotero. Porque la pelota es parte de cualquier cubano y aunque alguno que otro quiera negarlo no puede obviar que desde niños nos llenan el corazón nombres como José de la Caridad Mendez, Martin Dhigo, Conrado Marrero, Adolfo Luke, Miñoso, Changa Mederos, Huelga, Marquetti, Kendri, el Duke, los Mesa, Vinent, Lazo y muchísimos más, fallecidos, vivos, activos, en Cuba o cualquier parte del mundo, nos marcan como hijos de esa isla de bolas y strikes.
El béisbol, aunque alguna gente no lo entienda y diga que es un juego de ociosos, combina fuerza e inteligencia. Manager de un equipo no puede ser cualquiera, aunque todos los cubanos tenemos mucho de eso, hay que estar preparado para dirigir a sus jugadores  conociendo que al frente, en el otro dogaut está su rival pensando qué estará pensando él. Así, en estrategias y tácticas se desarrolla un juego de pelota, previendo cuando mandar a robar base a un corredor teniendo en cuenta la velocidad que este desarrolla, el tiempo que tarda el lanzador en hacer los movimientos y la potencia del brazo del receptor, por solo citar un ejemplo de lo que es el béisbol, un deporte cuyo reglamento es comparable con cualquier código legal.
Por eso lo amo, no tengo otra forma de describirlo a pesar que he sido mejor aficionado que jugador, debe haber sido por eso que de adolescente me  arriesgué a aglutinar un puñado de amigos del barrio y compañeros de estudio para  formar un equipo e irnos a jugar a otros barrios, para "echar  pitenes" que podía terminar lo mismo en derrota que en victoria (en la pelota no hay empate), o en ocasiones en tumultuaria pelea por una cuestionada decisión o alguna desproporcionada burla hacia algún jugador  o al arbitro (si había).
Muchas tardes y noches cambiábamos una salida a una fiesta o un escape al cine con la novia por irnos al Estadio Latinoamericano para ver jugar nuestro equipo favorito, allí todos nos transformamos y el callado gritaba a más no poder por alguna buena o mala jugada de su equipo o del contrario, da igual, pero el colmo del desgañite llegaba ante lo que suponíamos una mala decisión de cualquiera de los árbitros contra el equipo local.
Ferviente seguidor de los Industriales, aunque admirador de incontables jugadores de equipos rivales, siento ese amor por la pelota  como dice la canción. También me he sentido solo y no en la extensión del centerfiel en terrenos de béisbol como los de la Campana, el Potrero o la Cujae, sino en una ciudad llena de gente que no pueden imaginar qué cosa es un jonron. Por eso, entre mis tantos sueños, si de pelota se trata, sueño en azul. 


sábado, 14 de enero de 2012

Yo quise ser torero

Salvador Dalí. "El torero, de la Mata"
Pero no pasó de unos burlones - oleee - que vociferaban mis amigos cuando en pos de un fly bateado a mi posición corría hacía adelante y hacía atrás de la pelota mal calculada, ya que esa errada maniobra para atrapar una pelota en el béisbol se le llama en buen cubano torear. Incluso a veces hasta lo hice intencionalmente (no fui el único) para que me gritaran torero y así impresionar a alguna colegiala que no conocía la ofensa y lo identificaba más bien con una película de moda que contaba la historia de un novel mataor español.
De todas formas era poco probable que pudiera ser torero, en nuestra isla la corridas de toros no pasaban de noticias y películas o algún que otro arriesgado, sobre todo en zonas rurales, que pretendía probar suerte con novillos criollos. Plazas, banderillas, estoques y mataores se lo dejámos a España, México, Colombia, Perú y otros países que si se lo toman en serio, no obstante  muchas veces soñé despierto vestir el traje de luces y enfrentarme en alguna plaza repleta a una bestia ensangrentada por las banderillas, con la boca espumosa y los cuernos afilados.
Gracias a revistas que pasaban de mano en mano conocimos a Manolete, Dominguín, Paco Camino, El Cordobés, Palomo Linares (nuestro principal inspirador por sus películas), Paquirri y otros. Después el personaje de Juncal, casi hecho realidad en la piel y el talento histrionico de Francisco Raval, mantuvieron viva la afición de lanzarnos al ruedo aun día.
La sangre de  toros y toreros  ha  provocado que cada día se alcen más voces en contra de las corridas alegando la dosis de violencia que en ella se generan junto el maltrato al los animales, en lo que no les falta razón. Por otra parte los defensores del arte taurino quienes ven en una corrida, más que el acto de enfrentarse al animal, una ceremonia que va desde la misma crianza del toro hasta el vestuario de los participantes, incluyendo música, adornos y demás rituales que han sido fuente de inspiración a través de siglos de pintores, escultores, músicos, cineasta, dramaturgos y un sin fin de expresiones artísticas.
Hace mucho tiempo que no me interesa torear, a veces lamento el no haberlo intentado. Creo que no fuimos toreros por una situación de fatalismo taurino, en realidad no tuvimos la alternativa de arriesgar la vida, aunque fuera de espontaneo en cualquier tarde de domingo, de convertirnos en marinero de luces y no quedarnos como oscuros náufragos en la costa.

"El toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros."
Camilo José Cela




martes, 3 de enero de 2012

Valle Grande


(Fotografías de Carlos Bravo y el autor)
Para mi era solo un pequeño poblado de monótonas edificaciones al final de la Autopista del Mediodía, justamente donde terminaba su recorrido la ruta 36 de la cual se decía que tardaba siglos en pasar. Después supe que su nombre era en honor a un pueblo boliviano donde se expusieron los restos del guerrillero Che Guevara y parte de sus combatientes, en la lavandería del hospital local. Eso fue lo que le dio connotación en Cuba, tal vez más que en Bolivia donde Valle Grande se conoce tanto por su carnaval, su comida y su música, que por aquel acontecimiento.
Valle Grande a más de 2000 metros sobre el nivel del mar, con un envidiable clima y hermosa vegetación es una zona en la cual  se puede apreciar una fusión de la inmensa diversidad cultural de Bolivia, lo que me  hace pensar que la pequeña ciudad ha sido una especie de puente entre el oriente y el occidente boliviano formándose un marcado mestizaje que se aprecia desde la forma de hablar hasta el vestir, las comidas y la música.
Es notable  escuchar hablar de sus habitantes como si fueran de un lugar ajeno. En cualquier región de la amplia geografía boliviana por extrema que sea se pondera el sabroso asadito vallegrandino, el sandwich de picana o simplemente el pan que elaboran de forma casera destacado por su buen buen sabor y que anuncian que lo han terminado de elaborar colocando una mesa con un mantel blanco en la puerta de la vivienda donde se ha hecho.
Una de los lugares que tuve la oportunidad de visitar en mis primeros tiempos en tierras bolivianas fue Valle Grande, durante dos fines de semana consecutivos acompañé a un amigo que  impartía cátedra en una filial universitaria allí enclavada. Aunque en ninguna de las dos ocasiones coincidimos con su tradicional carnaval  me contaron que desde que comienza no para hasta tres días después y que comida y bebida anda a mano suelta haciendo que el visitante se retire satisfecho de tan sincera hospitalidad. 
De lo que si fui testigo fue de una guitarreada en la noche de despedida, aun recuerdo aquella música que surgió de una pequeña improvisación y terminó en un único concierto que describí en una carta enviada a mi hijo en noviembre de 2004 y de la que comparto algunos fragmentos:
"Estuve todo este fin de semana en Valle Grande, salí el viernes temprano y pensé que me iba a aburrir pero todo fue diferente a como  imaginé, llegamos el viernes y mientras Carlos daba clases en la noche caminé el pueblo que ya me conozco de memoria. Esta vez conocí a un arquitecto que es también medio dueño del hostal donde nos alojamos e hicimos buena amistad, cuando se terminaron las clases fuimos a comer al restaurante de un alemán donde se come de maravillas y hay una bella visión del pueblo.
A la mañana siguiente el arquitecto me llevó por todo el pueblo que realmente es muy lindo y con características coloniales donde sobresale la cultura indígena occidental, yo andaba con las cámaras y tomé muchas fotos e imágenes de video ya que quiero hacer un documental sobre el lugar. Nos fuimos adonde estuvo enterrado el Che y volví a hacer más fotos y vídeo. 
En la noche nos invitaron a una fiesta de cumpleaños, cuando llegamos a la casa no se sentía música ni nada, éramos los primeros y el homenajeado nos recibió con cara de cansancio y nos explicó que desde las doce de la noche lo habían despertado con una tradicional serenata y todo había sido festejo, nos puso una jarra de chicha que es una bebida que se obtiene de la fermentación del maíz y se consume desde la épocas remotas, ya me habían advertido que no siguiera el ritmo de beber de los pobladores. Después nos invitaron a pasar al patio y descubrimos que aquello era un grupo de casas muy elegantes ya que parecen ser adinerados. Más tarde, de golpe se acabo el cansancio y llegó la alegría, comenzó a llegar gente, dos guitarristas empezaron a sonar sus instrumentos con música típica de los valles, al poco rato sentí que se agregaba otro instrumento, pensé que alguien había puesto un amplificador, pero no, era un charango, que se construye a partir de un quirquincho (tatú o armadillo), lo tocaba un hombre que se me parecía a un mecánico de carros que yo veía siempre allá en el barrio, más tarde se le sumó una mandolina y de una habitación irrumpió un señor gordo con un guitarrón que parecía que era un todo él y su instrumento, fue inolvidable, creo que pocos han tenido la oportunidad de escuchar eso, no tengo como describirlo. Después de hacerse rogar un poco el del charango que se parece al mecánico cantó y fue como si paralizara la fiesta, su voz aguda y afinada parecía salir de aquellas casas que nos rodeaban y de todo el pueblo, no podía concebir que alguien cantara de esa forma y no se conociera su nombre, aquella voz era como la voz de aquellos valles de los que conoce tan poco el resto de la humanidad." 
Ese fue el pedazo de Valle Grande que me llevé: afecto y alegría, hospitalidad sin publicidad. Una hermosa e inolvidable parte de Bolivia. 

Valle Grande, vista general
Valle Grande, vista general

Valle Grande, vista general
El autor con Valle Grande al fondo
Valle Grande, vista general
Lavandería del Hospital de Valle Grande


Lavandería del Hospital de Valle Grande (interior)
Casa de Valle Grande
¡Hay pan ¡

Calle  de Valle Grande
Mercado de Valle Grande
Calle de Valle Grande

Casa de Valle Grande (interior)

martes, 27 de diciembre de 2011

2012. GRACIAS A LA VIDA

Amanecer. Rigoberto Cespedes
En el umbral del próximo año muchos hacemos un recuento del que pasó y ese que viene, con optimismo sobre todo, porque aunque no siempre, la mayoría de las veces es mejor y si no es así al menos intentarlo vale la pena. Por eso espero que las predicciones Mayas para el 2012 sean solo palabrerías de jeroglíficos que posiblemente interpretaron como les dio la gana a los civilizados-civilizadores y que al menos sirvió para una película que algo entretuvo a sus espectadores, pero no pasó de recordarnos cuanto de codicia y egoísmo aun corre por este mundo.
Siempre estos años bisiestos entrañan una suerte de misterio que va más allá de los juegos olímpicos o elecciones en gigantes norteños. Mucha gente especula acerca del fatalismo de estos años con un día de más, donde los cumpleañeros del 29 de febrero desatamos la alegría acumulada en los que no nos tocó festejar...oficialmente.
2012 entrará con un resquicio de luz que se irá agrandando. El amanecer en un lugar remoto, una sonrisa, el llanto del niño que nazca en ese preciso segundo en que comienza, será la señal de todo lo bueno que vendrá aunque no le toque por igual a cada uno. La vida, el progreso y el ansia de ser feliz de millones de seres humanos se impondrá un año más frente al egoísmo y la prepotencia de algunos pocos.
Para toda mi familia, mis amigos, quienes me leen, para toda la humanidad que en su gran mayoría ni sabe que existo pero si se que ellos existen, muchas FELICIDADES, que este año las predicciones de nuestros corazones se basen en  AMOR y solo AMOR ¿para qué más?



sábado, 24 de diciembre de 2011

"Del Amor a Waterloo, sin Agua y sin Lú"

por Carlos Molina Soto

Llevando ya 31 años en España más 5 en Rusia, yo ya tenía que estar acostumbrado, más que adaptado a estas celebraciones navideñas. Sin embargo, no puedo evitar sentirme raro. Por un lado me da alegría, ya que me acuerdo de mi más tierna infancia, esa mezcla de lucecitas bonitas, de todos los colores que adornaban el arbolito de Navidad, con las bombillitas de cristal, eléctricas, grandes que se encendían y apagaban intermitentemente, esas figuras guardadas ordenadamente en cajas, los turrones españoles que nunca faltaban y que eran de tres tipos siempre: el turrón de yema, el de Alicante y el que más me sigue gustando, el de Jijona. Pero esto que cuento, no habría bastado, para quedar incrustado en mi memoria, ya que la salsa que aderezaba todo este espectáculo de luces, la verdadera esencia, era el amor que aún siendo un niño se respiraba en todos los comentarios. Por ejemplo, si mi padre estaba lejos en un viaje, mi madre comentaba que esa noche, la de Noche Buena, estaríamos todos reunidos!. No se decía, pero se respiraba tanta unidad, tanto acompañamiento de aquellas personas relevantes, importantes en la vida de uno, La Familia, qué bonito, qué fácil es entender la felicidad aunque tu edad no te permita aún tener intelecto!
Nunca se bebía vino en mi casa, pero mi viejo siempre, el día 24 abría una botella de vino, de la cual sólo él bebía. Al día siguiente me acuerdo que juguetes y más juguetes, porque Santa Claus pasaba por casa mientras dormía, pero por si fuera poco, luego venían también Los Reyes!!! Yo me acuerdo como por la mañana llamaban a la puerta y allí estaba José, el padrino de mi hermano mayor, compañero y amigo de mi padre, diciéndome: "Mira lo que han dejado Los Reyes en mi casa para ustedes!!" , mientras abría el carro,  cargaba una bolsa inmensa, grande y redonda. Teníamos desde carros con pedales, hasta escopetas y pistolas de fulminante, todo tipo de carritos, monopolio, parchís, todos los juguetes que se pueda uno imaginar en aquella época, pero la esencia de todo, era ese sentimiento de armonía, de felicidad, de cosas bonitas, de acostarte por la noche y sentir que después de cerrar los ojos, el sol siempre aparecería adornado con una nueva sorpresa o algún misterioso motivo para hacerte sonreir de nuevo. La Navidad y estas fiestas eran la etapa de mi vida en que más recuerdo haber soñado! 
Creo que tenía yo 6 años cuando la fiesta se transformó en que no había fiesta. Yo preguntaba por el árbol a mi madre y ella no me decía nada o yo al menos no recuerdo qué me decía. Mi hermano mayor estaba alfabetizando y no iba a venir en Navidad, no había turrón y el único recuerdo español que quedaba en casa era una lata grande de cinco litros,  que ya del aceite sólo tenía el olor, con una española dibujada por fuera y que años más tarde seguiría en el mismo sitio como un recuerdo de "cuando habían cosas de la yuma" o como irónicamente solía decir mi padre: "de los tiempos de los malos".
Mi padre no estaba tampoco porque le tocó irse a un campamento por Camaguey y encima iría a ver a mi hermano que estaba alfabetizando a unos guajiros. La "sociedad", las ... labores sociales, venían a j. el espíritu navideño y todo aquel ambiento lindo. Por si fuera poco, omito aquí recordar como eso llamado "sagrados deberes sociales", se introducía dentro de mi propia casa, sembrando la desunión, la falta de respeto. Cuantas cosas se ignoran siendo un niño!! 
Años más tarde supe, siendo un adulto, que nada de esto sucedía por casualidad. Ya Federico Engels en el libro "El origen de la propiedad privada, la familia y el estado", señalaba que había que Destruir 3 pilares fundamentales en los que se fundamentaba el capitalismo: "La familia, la propiedad privada y el estado". Así que mi familia, por qué iba a escapar? Por qué había que permitir unas fiestas, donde se fomentaba el amor entre todas las personas, la familia unida, etc, etc. Esto no lo podía tolerar el nuevo régimen. 
La última estocada, tardó unos años, pero nos vino, o al menos yo la recuerdo estando en una "escuela al campo". Explico a quienes no son cubanos que la escuela al campo consistía en que estando en la secundaria básica, teníamos que ir "voluntariamente" 45 días o 60 días a las labores agrícolas en el campo en régimen interno, para "levantar la revolución". Por supuesto que era "voluntario", ya que si no ibas quedabas "sucio" para estudios futuros, etc.
Aquel año recuerdo que me tocó por Artemisa a unos 50 km de la Habana en un campamento llamado Waterloo. Fíjense cómo era aquello que mis compañeros solían bromear diciendo: "Waterloo, sin agua y sin lúu". Recuerdo que aquel año nos tocaba estar 60 días pero como habíamos comenzado a principios de octubre, todos teníamos la ilusión, de que aunque  estaban oficiosamente mal vistas las navidades y hasta casi prohibidas, más o menos la gente procuraba a nivel familiar, discretamente seguirse reuniendo y teniendo esa cena de noche buena, aunque no hubiera lechón ni los añorados turrones españoles de jijona, alicante y de yema. Dábamos ya por sentado que nos soltarían el día 23 y de repente nos reunen a todos en la explanada. Allí mi amigo Mario el Gordo bajito me pronosticó: "Ya verás cómo nos han jodido la Noche Buena". Qué razón tenía Mario! Aquel hombre era un profesor de historia de cuyo nombre no me acuerdo ni quiero acordarme. De lo que sí me acuerdo era de su vehemencia, por no decir fanatismo. Nos contaba cómo nosotros los marxistas o materialistas dialécticos, tenemos una visión del mundo CIENTÍFICA O MATERIALISTA y que toda esa mariconada de la Navidad, llena de mentiras, no es más que producto de supercherías y de una visión fantasiosa de la realidad que para nada ayuda al hombre, ya que según Vladimir Ilích Lenin (qué comemierdas los cursis con el Ilích)"La religión era el opio de los pueblos"...El intelecto al servicio del odio, eso era lo que destilaba o nos pretendía inocular. El odio como herramienta manipuladora. Su misión era convencernos de que la Navidad era una fiesta de "Los Explotadores", de "Los Burgueses" de "aquellos que ya no volverán" de "los yanquis" en resumen la Navidad era una costumbre DEL MAL. QUIEN SE ATREVÍA A LEVANTAR LA MANO Y DECIRLE QUE NO? Quien quiere ir a la hoguera??
Son muchas más las impresiones y recuerdos que tengo de esta fecha, tal vez incluso traumáticas. Tal vez por esto mismo, soy feliz pensando que mis hijos no saben nada de Vladímir Ilích, ni de "Materialismo y Empiriocriticismo" o como digo yo "Materialismo y EmpirioIdioticismo". Por todo esto qué risa me da oir ciertos lenguajes pseudo "progresistas" hablándome o queriéndome a mi descubrir el Mediterráneo a estas alturas. Como uno que me vino a hablar de Bakunin y de Trotski. El odio siempre se quiere vestir de modernidad, pero es viejo y ya está cansado y la gente sobre todo está ya cansada de esa antigua lengua. Que viva el Amor, La Libertad y El Amor y La Libertad!! Un abrazo a todos y FELIZ NAVIDAD!!! Ha nacido la Esperanza, Ha Nacido El Amor.
                                           
                                                                        Madrid. 22 de Diciembre de 2011


NOTA: Aunque es la primera vez que publico un articulo del cual no soy autor esto no es casualidad. He invitado a mis amigos que lo hagan (ya lo saben todos los que no lo saben), es una forma de enriquecer este blog. Tengo la satisfacción de que el primero sea Carlos Molina, amigo desde la infancia con quien permanezco unido a pesar del tiempo y distancia, él dice que no es escritor, no le creo, su visión nostálgica de la Navidad no tienen nada que envidiar a muchas que he leído por estos días y que aunque no están lastradas por la unanimidad si tienen muchas coincidencias. Para él y para todas las personas que nos leen aprovecho para desearles una  FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO 2012

domingo, 11 de diciembre de 2011

Llega la Navidad


No siento mucho entusiasmo por la Navidad. Las tiendas llenas de regalos, los villancicos, las luces y la alegría en general me generan desconcierto, como si fuera un festejo que no me pertenece, algo que me hace sentir un poco de culpabilidad.
No soy apologista de la Navidad, incluso la creo acertada y necesaria a pesar que de niño me orientaban periódicamente que era una tradición nada materialista-dialéctica, lo que siempre me hizo cuestionar : -¿qué coño tiene que ver el materialismo-dialéctico con la Navidad?
Nadie lo va a responder y mucho menos en estos tiempos de arbolitos "made in China", tampoco nadie me va a devolver ese tiempo de niño y adolescente en que más se disfruta,  cuando nos troncharon de un solo tajo estás celebraciones... y otras. De pronto y sin decreto la misteriosa mesa de mi casa no se abrió más por el medio al que le agregaban varios tablones que la hacían tan inmensa que cabía toda la familia. Se acabó la Nochebuena, los turrones españoles, el vino blanco, el vino tinto y qué decir del pavo o la carne de puerco. Del arbolito ni soñar, podía ser algo así como una agresión ordenada por el vecino del norte. Guirnaldas, foquitos y pesebres, si queríamos verlo era visitando a hurtadillas la iglesia del barrio a riesgo de que te vieran y te señalarán. La otra alternativa podía ser colarnos en el último cuarto de la casa de nuestra querida vecina Nieves, quien en la más absoluta clandestinidad armaba el suyo para el compartimentado disfrute de su familia o algún amigo de mucha confianza. Eso sino estábamos en la escuela al campo u otra movilización donde Navidad, Nochebuena o Reyes, era un día más de surcos, deshierbes o guardias intentando virar esta tierra de una vez.
Como no eramos muy dados a Santa Claus o Papá Noel (lo que creí que se justificaba por el calor, aunque aquí en esta ciudad más calurosa que La Habana los encontramos por doquier), sino a Los Reyes Magos, empezó a correrse la bola , no se si orientado o espontaneo, por parte de nuestras maestras que:  - los reyes son los padres, algo que ya sabíamos y los más ingenuos sospechaban, pero que en fin no nos daba la gana que nadie nos lo dijera.
De un corte, sin que nadie aun pueda justificar el motivo se acabó la Navidad, la Nochebuena, los Reyes Magos  y "otras tradiciones", tal vez eso aclara mi poco entusiasmo por estos días de fin de año. De todas formas estoy seguro que me contagiaré con esa alegría aunque no sea materialista-dialéctica. Tal vez no me ponga a escuchar villancicos, ni a Feliciano junto a Silvio  "humildemente"  clamando ...unos festejan sus millones (¿¿??), otros la camisita limpia y hay quien no sabe qué es brindar...Prefiero ser menos hipócrita y aunque me señalen escuchar a este artista tan cubano como todos los cubanos y tan negado todavía, como negaron la Navidad.






jueves, 8 de diciembre de 2011

Destinatario: John Lennon

Despenalizados. Autor Esteban Díaz
Dear John:
No podía dejar de mandarte mis felicitaciones en estos 31 años de tu inmortalidad. Las cosas han cambiado mucho desde que naciste por segunda vez. Aunque muchos afirmen lo contrario la humanidad avanza, hasta tienes una estatua en La Habana, imagino que lo sepas hace tiempo, las comunicaciones  con eso de satélites e internet han mejorado mucho en una buena parte del planeta, en otras aun con estatuas tuyas sigue como cuando animabas "La Caverna" con Los Beatles 
Aprovecho para pedirte disculpas. Cuando aun envidiaba a los amigos de más edad que escuchaban tus canciones e incluso bajito, bien bajito las cantaban en inglés, algunos aseguraban que la separación de los Beatlles fue a causa de Yoko, a quien por despecho le decían "la china esa". Yo también lo creí pero tiempo y experiencia me hicieron llegar a la conclusión que no fue ese el motivo, esa japonesa era la gran mujer que todo gran hombre necesita. También me disculpo porque nunca me he tomado una foto junto al bronce moldeado que te representa en un parque habanero, es un capricho, pienso que quienes te colocaron ahí alguna vez colocaron a otros jóvenes  en lugares más oscuros por el “delito” de escucharte cantando en tu idioma junto a tus tres compañeros, por eso no me retrato ni siento adversidad por quienes cada vez que tienen una oportunidad roban tus gafas, al contrario me divierte, además has ganado bastante como para que te compres unas nuevas cada vez.
John, que razón tienes con eso de que no eres el único, esa idea siempre me ha alentado cuando a veces al referirse a mi me dicen soñador como si fuera una ofensa, me gusta que me llamen así y sé que también lo decían de ti cuando eras más pobre que yo en dinero pero millonario en sueños. Mira, ya soy más viejo que tu y sigo rebelde y soñador, porque ni con cinco tiros, ni con andanadas de ideologías quebradas e incluso misiles nucleares lograrán borrar las esperanzas de los que anhelamos un mundo diferente.
Ya te voy dejando hermano, se que estás muy ocupado leyendo cartas y postales de felicitación, además seguro vas a festejar, así como siempre te ha gustado. Un abrazo e imagina, imagina siempre porque  tu imaginación es cada día  una realidad más para muchos soñadores.