viernes, 27 de enero de 2012

Con Gianella y Martí

Gianella
Hace 16 años esperábamos la llegada de Gianella, mi hija menor. En el aire flotaba, sin decirlo nadie, la idea que aguantara hasta el otro día - solo unas horitas - para que naciera el 28 y tal vez, como era de costumbre, podían obsequiarle una canastilla que se agregaría a la que vendían por la libreta de racionamiento y así asegurar un poco más de pañales, culeros y esa ropita olorosa y aséptica que requiere cada niño al nacer. Ella, como siempre, caprichosa e independiente emergió, con su desde entonces espigada figura, a la luz de la luna  sin esperar al otro día, 28 de enero, y coincidir con el natalicio del Apóstol de la independencia cubana José Martí.
A sus 16 años no lo lamenta, porque para querer a Martí no es necesario haber nacido el mismo día que él, ni mucho menos andar repitiendo el cliché (que reconozco también he utilizado):  - como dijo Martí...
Sin dudas él ha sido no solo el más universal de los cubanos sino el mejor de todos nosotros, el más visionario aunque también el más utilizado, a su forma, por cuanto bando político ha existido y existe, con la característica de que nunca lo han cuestionado, aunque algunos evitan apreciarlo como un hombre común con defectos y virtudes. Ese último es el que prefiero, el hombre que en su corta vida supo ver el futuro de nuestras tierras, sus enemigos externos e internos, quien nos alertó y alentó a construir Nuestra America, sin odios, rencores, ni caudillos, quien nos enseño a ver la luz de sol y agradecerla aunque  recordándonos de sus manchas.
Poeta, escritor, traductor, periodista y orador de  prosa ardiente supo cumplir con su precepto de ...el hijo de un pueblo esclavo vive por él calla y muere. Así murió, de frente al opresor y de cara al sol.
En el año 1880 Martí escribió una carta a su hermana Amelia, tan adolescente como es mi hija hoy. Basándome en la vigencia que tenía y aun tienen en estas tierras aquellos consejos centenarios que acometió en su misiva, me animé a realizar un cortometraje, que como dije  en su estreno  telesivo en el programa Prismas, del inolvidable Ángel (el chino) Ma Argudín, solo traté de saldar una parte de mi deuda a José Martí, esa que tenemos todos los cubanos con el guía eterno de nuestra nación. 
También me permito en la distancia dedicar esta producción a mi hija Gianella y también a su hermana mayor quien acaba de enorgullecerme con una notable muestra de entereza y valor.




Carta de José Martí a su hermana Amelia


Nueva York, 1880
Tengo delante de mí, mi hermosa Amelia, como una joya rara y de luz blanda y pura, tu cariñosa carta. Ahí está tu alma serena, sin mancha, sin locas impaciencias. Ahí está tu espíritu tierno, que rebosa de ti como la esencia de las primeras flores de mayo. Por eso quiero yo que te guardes de vientos violentos y traidores, y te escondas en tí a verlos pasar: que como las aves de rapiña por los aires, andan los vientos por la tierra en busca de la esencia de las flores. Toda la felicidad de la vida, Amelia, está en no confundir el ansia de amor que se siente a tus años con ese amor soberano, hondo y dominador que no florece en el alma sino después del largo examen, detenidísimo conocimiento, y fiel y prolongada compañía de la criatura en quien el amor ha de ponerse. Hay en nuestra tierra una desastrosa costumbre de confundir la simpatía amorosa con el cariño decisivo e incambiable que lleva a un matrimonio que no se rompe, ni en las tierras donde esto se puede, sino rompiendo el corazón de los amantes desunidos. Y en vez de ponerse el hombre y la mujer que se sienten acercados por una simpatía agradable, nacida a veces de la prisa que tiene el alma en flor por darse al viento, y no de que otro nos inspire amor, sino del deseo que tenemos nosotros de sentirlo;-en vez de ponerse doncel y doncella como a prueba, confesándose su mutua simpatía y distinguiéndola del amor que ha de ser cosa distinta, y viene luego, y a veces no nace, ni tiene ocasión de nacer, sino después del matrimonio, se obligan las dos criaturas desconocidas a un afecto que no puede haber brotado sino de conocerse íntimamente.-Empiezan las relaciones de amor en nuestra tierra por donde debieran terminar.-Una mujer de alma severa e inteligencia justa debe distinguir entre el placer íntimo y vivo, que semeja el amor sin serlo, sentido al ver a un hombre que es en apariencia digno de ser estimado,-y ese otro amor definitivo y grandioso, que, como es el apegamiento inefable de un espíritu a otro, no puede nacer sino de la seguridad de que el espíritu al que el nuestro se une tiene derecho, por su fidelidad, por su hermosura, por su delicadeza, a esta consagración tierna y valerosa que ha de durar toda la vida.-Ve que yo soy un excelente médico de almas, y te juro, por la cabecita de mi hijo, que eso que te digo es un código de ventura, y que quien olvide mi código no será venturoso. He visto mucho en lo hondo de los demás, y mucho en lo hondo de mí mismo. Aprovecha mis lecciones. No creas, mi hermosa Amelia, en que los cariños que se pintan en las novelas vulgares, y apenas hay novela que no lo sea, por escritores que escriben novelas porque no son capaces de escribir cosas más altas-copian realmente la vida, ni son ley de ella. Una mujer joven que ve escrito que el amor de todas las heroínas de sus libros, o el de sus amigas que los han leído como ella, empieza a modo de relámpago, con un poder devastador y eléctrico-supone, cuando siente la primera dulce simpatía amorosa, que le tocó su vez en el juego humano, y que su afecto ha de tener las mismas formas, rapidez e intensidad de esos afectillos de librejos, escritos-créemelo Amelia-por gentes incapaces de poner remedio a las tremendas amarguras que origina su modo convencional e irreflexivo de describir pasiones que no existen, o existen de una manera diferente de aquella con que las describen. ¿Tú ves un árbol? ¿Tú ves cuánto tarda en colgar la naranja dorada, o la granada roja, de la rama gruesa? Pues, ahondando en la vida, se ve que todo sigue el mismo proceso. El amor, como el árbol, ha de pasar de semilla a arbolillo, a flor, y a fruto.-Cuéntame Amelia mía, cuanto pase en tu alma. Y dime de todos los lobos que pasen a tu puerta; y de todos los vientos que anden en busca de perfume. Y ayúdate de mí para ser venturosa, que yo no puedo ser feliz, pero sé la manera de hacer feliz a los otros.
No creas que aquí acabo mi carta. Es que hacía tiempo que quería decirte eso, y he empezado por decírtelo.-De mí, te hablaré otro jueves.-En éste sólo he de decirte que ando como piloto de mí mismo, haciendo frente a todos los vientos de la vida, y sacando a flote un noble y hermoso barco, tan trabajado ya de viajar, que va haciendo agua.-A papá que te explique esto que él es un valeroso marino.-Tú no sabes, Amelia mía, toda la veneración y respeto ternísimo que merece nuestro padre. Allí donde lo ves, lleno de vejeces y caprichos, es un hombre de una virtud extraordinaria. Ahora que vivo, ahora sé todo el valor de su energía y todos los raros y excelsos méritos de su naturaleza pura y franca. Piensa en lo que te digo. No se paren en detalles, hechos para ojos pequeños. Ese anciano es una magnífica figura. Endúlcenle la vida. Sonrían de sus vejeces. El nunca ha sido viejo para amar.
Ahora, adiós de veras.
Escríbeme sin tasa y sin estudio, que yo no soy tu censor, ni tu examinador, sino tu hermano. Un pliego de letra desordenada y renglones mal hechos, donde yo sienta palpitar tu corazón y te oiga hablar sin reparos ni miedos-me parecerá más bella que una carta esmerada escrita con el temor de parecerme mal.-Ve: el cariño es la más correcta y elocuente de todas las gramáticas. Di ¡ternura! y ya eres una mujer elocuentísima.
Nadie te ha dado nunca mejor abrazo que éste que te mando.
¡Que no tarde el tuyo!
Tu hermano
J. Martí


viernes, 20 de enero de 2012

Sí, de béisbol se trata

Industriales vs Las Tunas. Foto del autor


Una vez vi un cortometraje en el cual los padres le comunican a su hijo que ellos no eran terrícolas sino extraterrestres, que estaban cumpliendo una misión en la tierra y debían regresar a su planeta, el niño curioso le preguntó si en el planeta de donde eran oriundos e irían por el resto de sus vidas había  béisbol...
En aquel momento no pude tener la certeza de qué es vivir sin béisbol, como ahora. Vivir sin "la pelota", como también le decimos  los cubanos es una carga más al tedio de vivir lejos, y peor todavía con el mar fuera de los limites del país donde resido (que no es precisamente Suiza), donde el fútbol más que pasión es casi religión a pesar de los pobres resultados que han obtenido históricamente .
Cuando bates, guantes y pelotas eran accesibles, ese era el regalo al nacer un hijo varón. Muchos padres sonrientes  ante el primer llanto y la revisión entrepiernica exclamaban con orgullo - este va  ser pelotero. Porque la pelota es parte de cualquier cubano y aunque alguno que otro quiera negarlo no puede obviar que desde niños nos llenan el corazón nombres como José de la Caridad Mendez, Martin Dhigo, Conrado Marrero, Adolfo Luke, Miñoso, Changa Mederos, Huelga, Marquetti, Kendri, el Duke, los Mesa, Vinent, Lazo y muchísimos más, fallecidos, vivos, activos, en Cuba o cualquier parte del mundo, nos marcan como hijos de esa isla de bolas y strikes.
El béisbol, aunque alguna gente no lo entienda y diga que es un juego de ociosos, combina fuerza e inteligencia. Manager de un equipo no puede ser cualquiera, aunque todos los cubanos tenemos mucho de eso, hay que estar preparado para dirigir a sus jugadores  conociendo que al frente, en el otro dogaut está su rival pensando qué estará pensando él. Así, en estrategias y tácticas se desarrolla un juego de pelota, previendo cuando mandar a robar base a un corredor teniendo en cuenta la velocidad que este desarrolla, el tiempo que tarda el lanzador en hacer los movimientos y la potencia del brazo del receptor, por solo citar un ejemplo de lo que es el béisbol, un deporte cuyo reglamento es comparable con cualquier código legal.
Por eso lo amo, no tengo otra forma de describirlo a pesar que he sido mejor aficionado que jugador, debe haber sido por eso que de adolescente me  arriesgué a aglutinar un puñado de amigos del barrio y compañeros de estudio para  formar un equipo e irnos a jugar a otros barrios, para "echar  pitenes" que podía terminar lo mismo en derrota que en victoria (en la pelota no hay empate), o en ocasiones en tumultuaria pelea por una cuestionada decisión o alguna desproporcionada burla hacia algún jugador  o al arbitro (si había).
Muchas tardes y noches cambiábamos una salida a una fiesta o un escape al cine con la novia por irnos al Estadio Latinoamericano para ver jugar nuestro equipo favorito, allí todos nos transformamos y el callado gritaba a más no poder por alguna buena o mala jugada de su equipo o del contrario, da igual, pero el colmo del desgañite llegaba ante lo que suponíamos una mala decisión de cualquiera de los árbitros contra el equipo local.
Ferviente seguidor de los Industriales, aunque admirador de incontables jugadores de equipos rivales, siento ese amor por la pelota  como dice la canción. También me he sentido solo y no en la extensión del centerfiel en terrenos de béisbol como los de la Campana, el Potrero o la Cujae, sino en una ciudad llena de gente que no pueden imaginar qué cosa es un jonron. Por eso, entre mis tantos sueños, si de pelota se trata, sueño en azul. 


sábado, 14 de enero de 2012

Yo quise ser torero

Salvador Dalí. "El torero, de la Mata"
Pero no pasó de unos burlones - oleee - que vociferaban mis amigos cuando en pos de un fly bateado a mi posición corría hacía adelante y hacía atrás de la pelota mal calculada, ya que esa errada maniobra para atrapar una pelota en el béisbol se le llama en buen cubano torear. Incluso a veces hasta lo hice intencionalmente (no fui el único) para que me gritaran torero y así impresionar a alguna colegiala que no conocía la ofensa y lo identificaba más bien con una película de moda que contaba la historia de un novel mataor español.
De todas formas era poco probable que pudiera ser torero, en nuestra isla la corridas de toros no pasaban de noticias y películas o algún que otro arriesgado, sobre todo en zonas rurales, que pretendía probar suerte con novillos criollos. Plazas, banderillas, estoques y mataores se lo dejámos a España, México, Colombia, Perú y otros países que si se lo toman en serio, no obstante  muchas veces soñé despierto vestir el traje de luces y enfrentarme en alguna plaza repleta a una bestia ensangrentada por las banderillas, con la boca espumosa y los cuernos afilados.
Gracias a revistas que pasaban de mano en mano conocimos a Manolete, Dominguín, Paco Camino, El Cordobés, Palomo Linares (nuestro principal inspirador por sus películas), Paquirri y otros. Después el personaje de Juncal, casi hecho realidad en la piel y el talento histrionico de Francisco Raval, mantuvieron viva la afición de lanzarnos al ruedo aun día.
La sangre de  toros y toreros  ha  provocado que cada día se alcen más voces en contra de las corridas alegando la dosis de violencia que en ella se generan junto el maltrato al los animales, en lo que no les falta razón. Por otra parte los defensores del arte taurino quienes ven en una corrida, más que el acto de enfrentarse al animal, una ceremonia que va desde la misma crianza del toro hasta el vestuario de los participantes, incluyendo música, adornos y demás rituales que han sido fuente de inspiración a través de siglos de pintores, escultores, músicos, cineasta, dramaturgos y un sin fin de expresiones artísticas.
Hace mucho tiempo que no me interesa torear, a veces lamento el no haberlo intentado. Creo que no fuimos toreros por una situación de fatalismo taurino, en realidad no tuvimos la alternativa de arriesgar la vida, aunque fuera de espontaneo en cualquier tarde de domingo, de convertirnos en marinero de luces y no quedarnos como oscuros náufragos en la costa.

"El toreo es un arte misterioso, mitad vicio y mitad ballet. Es un mundo abigarrado, caricaturesco, vivísimo y entrañable el que vivimos los que, un día soñamos con ser toreros."
Camilo José Cela




martes, 3 de enero de 2012

Valle Grande


(Fotografías de Carlos Bravo y el autor)
Para mi era solo un pequeño poblado de monótonas edificaciones al final de la Autopista del Mediodía, justamente donde terminaba su recorrido la ruta 36 de la cual se decía que tardaba siglos en pasar. Después supe que su nombre era en honor a un pueblo boliviano donde se expusieron los restos del guerrillero Che Guevara y parte de sus combatientes, en la lavandería del hospital local. Eso fue lo que le dio connotación en Cuba, tal vez más que en Bolivia donde Valle Grande se conoce tanto por su carnaval, su comida y su música, que por aquel acontecimiento.
Valle Grande a más de 2000 metros sobre el nivel del mar, con un envidiable clima y hermosa vegetación es una zona en la cual  se puede apreciar una fusión de la inmensa diversidad cultural de Bolivia, lo que me  hace pensar que la pequeña ciudad ha sido una especie de puente entre el oriente y el occidente boliviano formándose un marcado mestizaje que se aprecia desde la forma de hablar hasta el vestir, las comidas y la música.
Es notable  escuchar hablar de sus habitantes como si fueran de un lugar ajeno. En cualquier región de la amplia geografía boliviana por extrema que sea se pondera el sabroso asadito vallegrandino, el sandwich de picana o simplemente el pan que elaboran de forma casera destacado por su buen buen sabor y que anuncian que lo han terminado de elaborar colocando una mesa con un mantel blanco en la puerta de la vivienda donde se ha hecho.
Una de los lugares que tuve la oportunidad de visitar en mis primeros tiempos en tierras bolivianas fue Valle Grande, durante dos fines de semana consecutivos acompañé a un amigo que  impartía cátedra en una filial universitaria allí enclavada. Aunque en ninguna de las dos ocasiones coincidimos con su tradicional carnaval  me contaron que desde que comienza no para hasta tres días después y que comida y bebida anda a mano suelta haciendo que el visitante se retire satisfecho de tan sincera hospitalidad. 
De lo que si fui testigo fue de una guitarreada en la noche de despedida, aun recuerdo aquella música que surgió de una pequeña improvisación y terminó en un único concierto que describí en una carta enviada a mi hijo en noviembre de 2004 y de la que comparto algunos fragmentos:
"Estuve todo este fin de semana en Valle Grande, salí el viernes temprano y pensé que me iba a aburrir pero todo fue diferente a como  imaginé, llegamos el viernes y mientras Carlos daba clases en la noche caminé el pueblo que ya me conozco de memoria. Esta vez conocí a un arquitecto que es también medio dueño del hostal donde nos alojamos e hicimos buena amistad, cuando se terminaron las clases fuimos a comer al restaurante de un alemán donde se come de maravillas y hay una bella visión del pueblo.
A la mañana siguiente el arquitecto me llevó por todo el pueblo que realmente es muy lindo y con características coloniales donde sobresale la cultura indígena occidental, yo andaba con las cámaras y tomé muchas fotos e imágenes de video ya que quiero hacer un documental sobre el lugar. Nos fuimos adonde estuvo enterrado el Che y volví a hacer más fotos y vídeo. 
En la noche nos invitaron a una fiesta de cumpleaños, cuando llegamos a la casa no se sentía música ni nada, éramos los primeros y el homenajeado nos recibió con cara de cansancio y nos explicó que desde las doce de la noche lo habían despertado con una tradicional serenata y todo había sido festejo, nos puso una jarra de chicha que es una bebida que se obtiene de la fermentación del maíz y se consume desde la épocas remotas, ya me habían advertido que no siguiera el ritmo de beber de los pobladores. Después nos invitaron a pasar al patio y descubrimos que aquello era un grupo de casas muy elegantes ya que parecen ser adinerados. Más tarde, de golpe se acabo el cansancio y llegó la alegría, comenzó a llegar gente, dos guitarristas empezaron a sonar sus instrumentos con música típica de los valles, al poco rato sentí que se agregaba otro instrumento, pensé que alguien había puesto un amplificador, pero no, era un charango, que se construye a partir de un quirquincho (tatú o armadillo), lo tocaba un hombre que se me parecía a un mecánico de carros que yo veía siempre allá en el barrio, más tarde se le sumó una mandolina y de una habitación irrumpió un señor gordo con un guitarrón que parecía que era un todo él y su instrumento, fue inolvidable, creo que pocos han tenido la oportunidad de escuchar eso, no tengo como describirlo. Después de hacerse rogar un poco el del charango que se parece al mecánico cantó y fue como si paralizara la fiesta, su voz aguda y afinada parecía salir de aquellas casas que nos rodeaban y de todo el pueblo, no podía concebir que alguien cantara de esa forma y no se conociera su nombre, aquella voz era como la voz de aquellos valles de los que conoce tan poco el resto de la humanidad." 
Ese fue el pedazo de Valle Grande que me llevé: afecto y alegría, hospitalidad sin publicidad. Una hermosa e inolvidable parte de Bolivia. 

Valle Grande, vista general
Valle Grande, vista general

Valle Grande, vista general
El autor con Valle Grande al fondo
Valle Grande, vista general
Lavandería del Hospital de Valle Grande


Lavandería del Hospital de Valle Grande (interior)
Casa de Valle Grande
¡Hay pan ¡

Calle  de Valle Grande
Mercado de Valle Grande
Calle de Valle Grande

Casa de Valle Grande (interior)

martes, 27 de diciembre de 2011

2012. GRACIAS A LA VIDA

Amanecer. Rigoberto Cespedes
En el umbral del próximo año muchos hacemos un recuento del que pasó y ese que viene, con optimismo sobre todo, porque aunque no siempre, la mayoría de las veces es mejor y si no es así al menos intentarlo vale la pena. Por eso espero que las predicciones Mayas para el 2012 sean solo palabrerías de jeroglíficos que posiblemente interpretaron como les dio la gana a los civilizados-civilizadores y que al menos sirvió para una película que algo entretuvo a sus espectadores, pero no pasó de recordarnos cuanto de codicia y egoísmo aun corre por este mundo.
Siempre estos años bisiestos entrañan una suerte de misterio que va más allá de los juegos olímpicos o elecciones en gigantes norteños. Mucha gente especula acerca del fatalismo de estos años con un día de más, donde los cumpleañeros del 29 de febrero desatamos la alegría acumulada en los que no nos tocó festejar...oficialmente.
2012 entrará con un resquicio de luz que se irá agrandando. El amanecer en un lugar remoto, una sonrisa, el llanto del niño que nazca en ese preciso segundo en que comienza, será la señal de todo lo bueno que vendrá aunque no le toque por igual a cada uno. La vida, el progreso y el ansia de ser feliz de millones de seres humanos se impondrá un año más frente al egoísmo y la prepotencia de algunos pocos.
Para toda mi familia, mis amigos, quienes me leen, para toda la humanidad que en su gran mayoría ni sabe que existo pero si se que ellos existen, muchas FELICIDADES, que este año las predicciones de nuestros corazones se basen en  AMOR y solo AMOR ¿para qué más?



sábado, 24 de diciembre de 2011

"Del Amor a Waterloo, sin Agua y sin Lú"

por Carlos Molina Soto

Llevando ya 31 años en España más 5 en Rusia, yo ya tenía que estar acostumbrado, más que adaptado a estas celebraciones navideñas. Sin embargo, no puedo evitar sentirme raro. Por un lado me da alegría, ya que me acuerdo de mi más tierna infancia, esa mezcla de lucecitas bonitas, de todos los colores que adornaban el arbolito de Navidad, con las bombillitas de cristal, eléctricas, grandes que se encendían y apagaban intermitentemente, esas figuras guardadas ordenadamente en cajas, los turrones españoles que nunca faltaban y que eran de tres tipos siempre: el turrón de yema, el de Alicante y el que más me sigue gustando, el de Jijona. Pero esto que cuento, no habría bastado, para quedar incrustado en mi memoria, ya que la salsa que aderezaba todo este espectáculo de luces, la verdadera esencia, era el amor que aún siendo un niño se respiraba en todos los comentarios. Por ejemplo, si mi padre estaba lejos en un viaje, mi madre comentaba que esa noche, la de Noche Buena, estaríamos todos reunidos!. No se decía, pero se respiraba tanta unidad, tanto acompañamiento de aquellas personas relevantes, importantes en la vida de uno, La Familia, qué bonito, qué fácil es entender la felicidad aunque tu edad no te permita aún tener intelecto!
Nunca se bebía vino en mi casa, pero mi viejo siempre, el día 24 abría una botella de vino, de la cual sólo él bebía. Al día siguiente me acuerdo que juguetes y más juguetes, porque Santa Claus pasaba por casa mientras dormía, pero por si fuera poco, luego venían también Los Reyes!!! Yo me acuerdo como por la mañana llamaban a la puerta y allí estaba José, el padrino de mi hermano mayor, compañero y amigo de mi padre, diciéndome: "Mira lo que han dejado Los Reyes en mi casa para ustedes!!" , mientras abría el carro,  cargaba una bolsa inmensa, grande y redonda. Teníamos desde carros con pedales, hasta escopetas y pistolas de fulminante, todo tipo de carritos, monopolio, parchís, todos los juguetes que se pueda uno imaginar en aquella época, pero la esencia de todo, era ese sentimiento de armonía, de felicidad, de cosas bonitas, de acostarte por la noche y sentir que después de cerrar los ojos, el sol siempre aparecería adornado con una nueva sorpresa o algún misterioso motivo para hacerte sonreir de nuevo. La Navidad y estas fiestas eran la etapa de mi vida en que más recuerdo haber soñado! 
Creo que tenía yo 6 años cuando la fiesta se transformó en que no había fiesta. Yo preguntaba por el árbol a mi madre y ella no me decía nada o yo al menos no recuerdo qué me decía. Mi hermano mayor estaba alfabetizando y no iba a venir en Navidad, no había turrón y el único recuerdo español que quedaba en casa era una lata grande de cinco litros,  que ya del aceite sólo tenía el olor, con una española dibujada por fuera y que años más tarde seguiría en el mismo sitio como un recuerdo de "cuando habían cosas de la yuma" o como irónicamente solía decir mi padre: "de los tiempos de los malos".
Mi padre no estaba tampoco porque le tocó irse a un campamento por Camaguey y encima iría a ver a mi hermano que estaba alfabetizando a unos guajiros. La "sociedad", las ... labores sociales, venían a j. el espíritu navideño y todo aquel ambiento lindo. Por si fuera poco, omito aquí recordar como eso llamado "sagrados deberes sociales", se introducía dentro de mi propia casa, sembrando la desunión, la falta de respeto. Cuantas cosas se ignoran siendo un niño!! 
Años más tarde supe, siendo un adulto, que nada de esto sucedía por casualidad. Ya Federico Engels en el libro "El origen de la propiedad privada, la familia y el estado", señalaba que había que Destruir 3 pilares fundamentales en los que se fundamentaba el capitalismo: "La familia, la propiedad privada y el estado". Así que mi familia, por qué iba a escapar? Por qué había que permitir unas fiestas, donde se fomentaba el amor entre todas las personas, la familia unida, etc, etc. Esto no lo podía tolerar el nuevo régimen. 
La última estocada, tardó unos años, pero nos vino, o al menos yo la recuerdo estando en una "escuela al campo". Explico a quienes no son cubanos que la escuela al campo consistía en que estando en la secundaria básica, teníamos que ir "voluntariamente" 45 días o 60 días a las labores agrícolas en el campo en régimen interno, para "levantar la revolución". Por supuesto que era "voluntario", ya que si no ibas quedabas "sucio" para estudios futuros, etc.
Aquel año recuerdo que me tocó por Artemisa a unos 50 km de la Habana en un campamento llamado Waterloo. Fíjense cómo era aquello que mis compañeros solían bromear diciendo: "Waterloo, sin agua y sin lúu". Recuerdo que aquel año nos tocaba estar 60 días pero como habíamos comenzado a principios de octubre, todos teníamos la ilusión, de que aunque  estaban oficiosamente mal vistas las navidades y hasta casi prohibidas, más o menos la gente procuraba a nivel familiar, discretamente seguirse reuniendo y teniendo esa cena de noche buena, aunque no hubiera lechón ni los añorados turrones españoles de jijona, alicante y de yema. Dábamos ya por sentado que nos soltarían el día 23 y de repente nos reunen a todos en la explanada. Allí mi amigo Mario el Gordo bajito me pronosticó: "Ya verás cómo nos han jodido la Noche Buena". Qué razón tenía Mario! Aquel hombre era un profesor de historia de cuyo nombre no me acuerdo ni quiero acordarme. De lo que sí me acuerdo era de su vehemencia, por no decir fanatismo. Nos contaba cómo nosotros los marxistas o materialistas dialécticos, tenemos una visión del mundo CIENTÍFICA O MATERIALISTA y que toda esa mariconada de la Navidad, llena de mentiras, no es más que producto de supercherías y de una visión fantasiosa de la realidad que para nada ayuda al hombre, ya que según Vladimir Ilích Lenin (qué comemierdas los cursis con el Ilích)"La religión era el opio de los pueblos"...El intelecto al servicio del odio, eso era lo que destilaba o nos pretendía inocular. El odio como herramienta manipuladora. Su misión era convencernos de que la Navidad era una fiesta de "Los Explotadores", de "Los Burgueses" de "aquellos que ya no volverán" de "los yanquis" en resumen la Navidad era una costumbre DEL MAL. QUIEN SE ATREVÍA A LEVANTAR LA MANO Y DECIRLE QUE NO? Quien quiere ir a la hoguera??
Son muchas más las impresiones y recuerdos que tengo de esta fecha, tal vez incluso traumáticas. Tal vez por esto mismo, soy feliz pensando que mis hijos no saben nada de Vladímir Ilích, ni de "Materialismo y Empiriocriticismo" o como digo yo "Materialismo y EmpirioIdioticismo". Por todo esto qué risa me da oir ciertos lenguajes pseudo "progresistas" hablándome o queriéndome a mi descubrir el Mediterráneo a estas alturas. Como uno que me vino a hablar de Bakunin y de Trotski. El odio siempre se quiere vestir de modernidad, pero es viejo y ya está cansado y la gente sobre todo está ya cansada de esa antigua lengua. Que viva el Amor, La Libertad y El Amor y La Libertad!! Un abrazo a todos y FELIZ NAVIDAD!!! Ha nacido la Esperanza, Ha Nacido El Amor.
                                           
                                                                        Madrid. 22 de Diciembre de 2011


NOTA: Aunque es la primera vez que publico un articulo del cual no soy autor esto no es casualidad. He invitado a mis amigos que lo hagan (ya lo saben todos los que no lo saben), es una forma de enriquecer este blog. Tengo la satisfacción de que el primero sea Carlos Molina, amigo desde la infancia con quien permanezco unido a pesar del tiempo y distancia, él dice que no es escritor, no le creo, su visión nostálgica de la Navidad no tienen nada que envidiar a muchas que he leído por estos días y que aunque no están lastradas por la unanimidad si tienen muchas coincidencias. Para él y para todas las personas que nos leen aprovecho para desearles una  FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO 2012

domingo, 11 de diciembre de 2011

Llega la Navidad


No siento mucho entusiasmo por la Navidad. Las tiendas llenas de regalos, los villancicos, las luces y la alegría en general me generan desconcierto, como si fuera un festejo que no me pertenece, algo que me hace sentir un poco de culpabilidad.
No soy apologista de la Navidad, incluso la creo acertada y necesaria a pesar que de niño me orientaban periódicamente que era una tradición nada materialista-dialéctica, lo que siempre me hizo cuestionar : -¿qué coño tiene que ver el materialismo-dialéctico con la Navidad?
Nadie lo va a responder y mucho menos en estos tiempos de arbolitos "made in China", tampoco nadie me va a devolver ese tiempo de niño y adolescente en que más se disfruta,  cuando nos troncharon de un solo tajo estás celebraciones... y otras. De pronto y sin decreto la misteriosa mesa de mi casa no se abrió más por el medio al que le agregaban varios tablones que la hacían tan inmensa que cabía toda la familia. Se acabó la Nochebuena, los turrones españoles, el vino blanco, el vino tinto y qué decir del pavo o la carne de puerco. Del arbolito ni soñar, podía ser algo así como una agresión ordenada por el vecino del norte. Guirnaldas, foquitos y pesebres, si queríamos verlo era visitando a hurtadillas la iglesia del barrio a riesgo de que te vieran y te señalarán. La otra alternativa podía ser colarnos en el último cuarto de la casa de nuestra querida vecina Nieves, quien en la más absoluta clandestinidad armaba el suyo para el compartimentado disfrute de su familia o algún amigo de mucha confianza. Eso sino estábamos en la escuela al campo u otra movilización donde Navidad, Nochebuena o Reyes, era un día más de surcos, deshierbes o guardias intentando virar esta tierra de una vez.
Como no eramos muy dados a Santa Claus o Papá Noel (lo que creí que se justificaba por el calor, aunque aquí en esta ciudad más calurosa que La Habana los encontramos por doquier), sino a Los Reyes Magos, empezó a correrse la bola , no se si orientado o espontaneo, por parte de nuestras maestras que:  - los reyes son los padres, algo que ya sabíamos y los más ingenuos sospechaban, pero que en fin no nos daba la gana que nadie nos lo dijera.
De un corte, sin que nadie aun pueda justificar el motivo se acabó la Navidad, la Nochebuena, los Reyes Magos  y "otras tradiciones", tal vez eso aclara mi poco entusiasmo por estos días de fin de año. De todas formas estoy seguro que me contagiaré con esa alegría aunque no sea materialista-dialéctica. Tal vez no me ponga a escuchar villancicos, ni a Feliciano junto a Silvio  "humildemente"  clamando ...unos festejan sus millones (¿¿??), otros la camisita limpia y hay quien no sabe qué es brindar...Prefiero ser menos hipócrita y aunque me señalen escuchar a este artista tan cubano como todos los cubanos y tan negado todavía, como negaron la Navidad.






jueves, 8 de diciembre de 2011

Destinatario: John Lennon

Despenalizados. Autor Esteban Díaz
Dear John:
No podía dejar de mandarte mis felicitaciones en estos 31 años de tu inmortalidad. Las cosas han cambiado mucho desde que naciste por segunda vez. Aunque muchos afirmen lo contrario la humanidad avanza, hasta tienes una estatua en La Habana, imagino que lo sepas hace tiempo, las comunicaciones  con eso de satélites e internet han mejorado mucho en una buena parte del planeta, en otras aun con estatuas tuyas sigue como cuando animabas "La Caverna" con Los Beatles 
Aprovecho para pedirte disculpas. Cuando aun envidiaba a los amigos de más edad que escuchaban tus canciones e incluso bajito, bien bajito las cantaban en inglés, algunos aseguraban que la separación de los Beatlles fue a causa de Yoko, a quien por despecho le decían "la china esa". Yo también lo creí pero tiempo y experiencia me hicieron llegar a la conclusión que no fue ese el motivo, esa japonesa era la gran mujer que todo gran hombre necesita. También me disculpo porque nunca me he tomado una foto junto al bronce moldeado que te representa en un parque habanero, es un capricho, pienso que quienes te colocaron ahí alguna vez colocaron a otros jóvenes  en lugares más oscuros por el “delito” de escucharte cantando en tu idioma junto a tus tres compañeros, por eso no me retrato ni siento adversidad por quienes cada vez que tienen una oportunidad roban tus gafas, al contrario me divierte, además has ganado bastante como para que te compres unas nuevas cada vez.
John, que razón tienes con eso de que no eres el único, esa idea siempre me ha alentado cuando a veces al referirse a mi me dicen soñador como si fuera una ofensa, me gusta que me llamen así y sé que también lo decían de ti cuando eras más pobre que yo en dinero pero millonario en sueños. Mira, ya soy más viejo que tu y sigo rebelde y soñador, porque ni con cinco tiros, ni con andanadas de ideologías quebradas e incluso misiles nucleares lograrán borrar las esperanzas de los que anhelamos un mundo diferente.
Ya te voy dejando hermano, se que estás muy ocupado leyendo cartas y postales de felicitación, además seguro vas a festejar, así como siempre te ha gustado. Un abrazo e imagina, imagina siempre porque  tu imaginación es cada día  una realidad más para muchos soñadores.




                                                               


sábado, 3 de diciembre de 2011

Oscuros recuerdos me asaltan

"Apagón". Foto del autor

Aunque este título sea lo más parecido al de un melancólico  bolero de cantina o la más cursi telenovela, en realidad no es así. Lo que estoy recordando es los "tristemente celebres apagones", esos que en mi niñez llegaban durante horas y horas provocando que armáramos tremenda "perreta" cuando quitaban la electricidad en la parte más emocionante de la  aventura televisiva y sin par algarabía al restablecerla horas después cuando el patrón de pruebas inundaba la pantalla recordándonos que debido a lo tarde que era la programación había finalizado.
Mi adolescencia también estuvo matizada por los apagones, con la siempre promesa que pronto serían parte del recuerdo. Fue en ese tiempo cuando escuché la ironía hecha realidad por un popular cantante y compositor cubano del momento, quien en una charla donde un familiar mío le aseguraba que eso se acabaría pronto replicó suavemente: - claro que si, dentro de par de veinte años. Ni siquiera  el músico atinó con su conservador pronóstico.
La década de los noventa llegó con oscura furia, esta vez los apagones asediaban con ciclos de 8 horas de oscuridad y 8 de luz, es imposible olvidar aquellos ardientes veranos de  principio de los noventas llenos de penumbra, calor y mosquitos entre otras penurias.
Ni el futurista siglo XXI impidió que con él también llegaran los inseparables cortes de luz, fue por ese tiempo cuando salí de Cuba. Aun tengo en mi mente la imagen desde el avión alejándose de una oscura Habana.
Para quienes piensan que por andar lejos de la isla nos libramos de ello se equivocan, el apagón es parte de nuestra cultura, es como esos orishas que llevan sus devotos adonde quiera que vayan, es parte de nuestra piel, de nuestra alma y no se resigna a dejarnos.
Me han contado que allá en Venezuela, donde hay tanto cubano y también tanto petróleo aparecen con frecuencia cortes de electricidad reafirmando ese sino de oscuridad que llevamos.
Para no quedarnos atrás ya están aquí en Santa Cruz, apagones para todos en la inseguridad de las noches, penumbra para los comerciantes que pierden sus productos en las neveras que dejan de enfriar, para las universidades, discotecas, restaurantes, fábricas, café internet y todo lo demás que necesite de energía eléctrica. Ya está aquí la oscuridad como siempre amparada de justificaciones, culpables y promesas... pero oscuridad al fin.
Tanteando en las tinieblas de mi mente  a ver qué canción ponía para animar esta calurosa noche de apagones que me rodean y por suerte no me tocan hoy, recordé otra lejana noche en el centro nocturno habanero "Jardines del 1830", me acompañaba mi amigo el fotógrafo Carlos Félix Martínez, quien ahora anda por Valencia, tal vez huyendo de los apagones. Para ganarnos la simpatía de nuestras acompañantes a quienes habíamos conocido minutos antes, se nos ocurrió ir donde la estrella de la noche, "Moncho, el Gitano del Bolero" y simular que coordinábamos una entrevista. Surtió efecto  el truco y pudimos conversar con el cantante español mientras ellas nos miraban estupefactas. Esa noche el espectáculo comenzó con "cierto retraso" pues al momento de empezar... se fue la luz. Dos horas después los que esperamos estoicamente fuimos recompensados al ver que las luces del escenario se encendían, entonces Moncho can y me di cuenta que todo es cuestión de paciencia, al final siempre se hace la luz.




sábado, 26 de noviembre de 2011

La médula del módulo

La palabra módulo tiene varias acepciones que van desde aspectos arquitectónicos hasta con el vestuario, o qué cubano de estos tiempos no sabe qué es un módulo de ropa, porque he oído muchas veces la frase; - esa pincha (trabajo) está buena, dan java y hasta un módulo de ropa. 
Pero no es a este ni a otros de los tantos módulos que existen a lo que quiero referirme, hoy quiero escribir sobre  la enseñanza por módulos o enseñanza modular algo muy de moda en los centros educativos locales.
Esta forma de enseñanza se caracteriza por impartir una materia de forma intensiva, donde el profesor se apoya mucho en el aprendizaje de forma individual del estudiante. Me parece bien, muy practica sobre todo para postgrado o para utilizarla en horarios en que los alumnos quienes además son trabajadores puedan optimizar y así el tiempo que le queda disponible para estudiar. De esa forma  creo empezó pero ya se ha contaminado tanto que en la mayoría de las universidades es la única opción de estudios y lo mismo se aplica en los horarios nocturnos que los diurnos con estudiantes recientemente egresados de colegio. 
A mi entender tiene varios inconvenientes, el primero es que los alumnos permanecen menos tiempo frente al profesor y este en 20 días, que es lo que dura aproximadamente cada módulo apenas tiene tiempo de conocerlos y sobre todo evaluarlos. La premura trae también como consecuencia que en ese periodo de tiempo, que en ocasiones se hace más corto si se tiene en cuenta días de exámenes, feriados, paros, marchas y bloqueos, el docente tenga que  contraer la ya resumida materia planificada y en ocasiones hasta dejar de impartir parte de su contenido. El poco tiempo que tiene para corregir o calificar exámenes, trabajos prácticos u otras evaluaciones también conspira contra una buena enseñanza. 
Ah, pero por dónde anda la médula de esta enseñanza por módulos, creo que en la cuestión económica. Tengo un amigo docente que dice que las universidades privadas de Santa Cruz se manejan como ventas, tiene toda la razón, con el sistema por módulos la universidad no utiliza en gran medida profesores a tiempo completo osea que contrata profesionales que regularmente desempeñan otra actividad y en sus ratos libres imparten clases limitando de esta forma  el número de profesionales dedicados totalmente a la docencia lo que requiere de una mayor preparación e investigación, esto trae como consecuencia librarse de sus responsabilidades establecidas en la ley general del trabajo,  en cuanto a beneficios sociales que incluye vacaciones, aguinaldos, seguridad social y otros. Generalmente contratan al docente por un mes o tal vez dos, después un periodo de tiempo sin trabajar para que este no se considere fijo. Otra de las ventajas (para los empleadores por supuesto), es que si un docente se molesta por esa arraigada costumbre en algunas universidades de pagar los sueldo con un mes de retraso al menos, no se retiren en medio de la asignatura sino cuando termina el módulo, que si ocurriera en el sistema semestral les traería un buen problema. Con el alumno pasa igual, si no paga no entra al próximo módulo lo que en el otro sistema le sería algo engorroso.
Lo cierto de todo esto es que la enseñanza se ha comercializado en exceso, lo que prima es la utilidad monetaria y no la preparación del estudiante que trae consigo un profesional en muchos casos mediocre y poco competitivo quien al graduarse muchas veces no tiene idea de qué es lo que se hace en su profesión y si tiene que salir del exterior se ve tan minimizado que opta por dedicarse a otras oupaciones de menor valía. 
Esto que digo es solo una fisura dentro de la inmensa  grieta del sistema educativo en la educación superior en las universidades privadas. 
Algunos amigos me han aconsejado que no escriba acerca de esto pues sería difícil (más difícil), que me contraten en las universidades privadas. Pero no me quiero quedar con eso por dentro, además tengo  esperanza que los directivos de esos centros educacionales no lean mucho y menos a este autor que solo intenta contribuir con su opinión a que las cosas sean un poquito mejores, a que los aludidos(a) sean un poco menos egoístas y apuesten más sobre el futuro de Bolivia.

Fragmento de la novela “Sobre los rojos tejados de Santa Cruz”

Para su sorpresa solamente estaba el jefe de la carrera quien secamente lo invitó a sentar frente a su escritorio, se reclinó en el asiento y sin mucho preámbulo le dijo:
-        Doctor quiero ser breve y que usted me entienda pues ya esto lo hemos hablando varias veces, el tema es que tiene demasiados aplazados y me van a pedir cuentas a mí por eso.
-        Yo creo que también le dije  doctor, que si los estudiantes no saben es imposible hacerlos aprobar, le reitero que aquí preparamos estudiantes para que sean médicos, para salvar vidas y si no aprenden qué vamos a esperar de ellos, conmigo no cuente para eso.
-        Dijese de guevadas doctor Cuellar, recuerde que esto también es negocio, los estudiantes además de alumnos son clientes, pagan hombre y no podemos estar haciendo que se retiren o se vayan a otra universidad, cuando el Directorio me llame no sé qué voy a decir y no voy a perder mi puesto por su incompetencia.
-        Si es incompetencia aplazar a un estudiante que tiene menos de 51 puntos me puede ir considerando un incompetente,  pero no lo voy a hacer.
-        Pucha, entonces retírese doctor, aquí estamos para ganar plata y no andarnos con esas pelotudeses.




jueves, 17 de noviembre de 2011

Semana de cumpleaños




Hoy mi Habana cumple 492 años, pudieran parecer muchos pero mi ciudad aun es adolescente, adolece de tantas cosas... , pero no quiero hablar de ello, es mejor mencionar sus encantos, esas calles por donde tanto he andado, sus murallas, la ceiba del Templete, la bahía y su túnel que comunica con el otro lado. La Habana es algo impresionante, más que esa postal turística que tanto se vende, es la raíz , es un sentido de la vida, resultado del español aventurero, del pirata que la asedió, del negro traído a la fuerza de África, mezclado con el indio, el colonizador y hasta con el chino. Los habaneros somos eso, una mezcla maravillosa  en ocasiones irreal pero única, respiramos la calles, las fortalezas, el tambor y la guitarra, el hablar a gritos, la incontenible creatividad, la inseparable insatisfacción y critica de todo con lo que no estemos de acuerdo. 
Mi ciudad emergida cumple años, mi ciudad de bohemios corsarios y dóciles bucaneros, de leyendas, rones y bulla, mi ciudad de nosotros habaneros regados por el mundo, mi ciudad que es mía, de todos los cubanos y de quien venga de fuera y la ame.
No estoy presente pero, aunque al revés, le doy en mi pensamiento una vuelta a la ceiba pidiéndole en silencio, porque los deseos para que se cumplan no se pueden decir.
El otro cumpleaños de esta semana (el 19) es de otro habanero, se llama Fabio y es mi hijo más "pequeño". Cuando salí de Cuba apenas sobrepasaba mi cintura, tenía diez años. Actualmente mi cabeza apenas alcanza su hombro. Han sido siete duros años de ausencia en que he perdido su risa al salir de la escuela, sus inquietudes, sus remates en la net, sus jonrones...ha sido un largo tiempo donde no han estado abrazos y regaños, complicidades y alegrías. En sus 17 lo extraño más que al mar, incluso más que a La Habana, pero está ahí, esperándome y se que nos volveremos a reunir. Felicidades a esos dos adolescentes gigantes, Fabio y La Habana. Volveremos a estar juntos. 















sábado, 12 de noviembre de 2011

El orador y las croquetas

Siento nostalgia por las croquetas, aquí no hay, no se conoce en esta tierra de tan variada cultura culinaria. La croqueta no se olvida ni aun lejos, hasta aquellas que le decíamos rascacielos porque se pegaban en el cielo de la boca me parecen en la distancia un apetecible manjar. Tal vez por mi ansia de comer croquetas fue que desempolvé este cuento basado en algo que realmente ocurrió en mi Habana en los primeros años de este siglo XXI.


El orador y las croquetas

Por fin la "juventud" pudo reunir a un grupo de estudiantes aburridos y a fuerza de “persuasión” los llevaron hasta el estrecho lugar donde se develaría el busto del prócer cuyo nombre lleva el recinto estudiantil. Llamas fue (lógicamente), el designado para ser el orador del día y preparó un discurso que como buen discurso a lo cubano no terminaba nunca y los bostezos y el  -“ñó”- ya comenzaban a escucharse junto al murmullo que  amenazaba convertirse en escándalo. En eso llegó Ignacio con su portafolios modelo dirigente años 70, cargado hasta el tope de panes con croquetas, guayaba, gandinga u otro producto que bien podía venir adornado con  una rosca de tomate, una hoja de lechuga y que nunca le faltaba su rocío de salsita - todo a dos pesos, porqué la vida está muy dura mi hermano - agregaba con cara de lastima.  
Escaleras arriba escuchó al orador quien ya hacía buen rato había dejado atrás la biografía del prócer y ahora se dedicaba a echarle con el rayo al enemigo culpándolo de todos los males y dificultades que agobiaban por todas partes. Ignacio superaba el primer descanso cuando se percató de lo que ocurría y en silencio decidió bajar retrocediendo lentamente, sabía bien lo que ocurriría si aquellos espectadores descubrieran su presencia, pero en su retroceder lento y silencioso no se percató de la estudiante que subía al acto con un desgano y cara de disgusto como si fuera a la silla eléctrica y allí mismo se produjo la fatal colisión. - ¡¡Ignacio!! - exclamó ella llena de felicidad al descubrir al hombre que se detuvo aterrorizado al calcular las consecuencias de aquel jubilo, pero al instante se recuperó alejándose primeramente con paso disimuladamente apurado y después corriendo a todo lo que daban sus piernas sin la más mínima discreción.
Los estudiantes escucharon el grito de la muchacha y al unísono todos voltearon sus rostros
 - Es Ignacio - dijo alegremente un trigueñito que llevaba al hombro una mochila con las tortugas ninjas - trae panes con croqueta - agregó una mulata grandísima. Y no sé habló más, escaleras abajo se lanzaron todos a tropel detrás del pobre Ignacio
- Dame un pan con croqueta de pescado - gritaba al borde de la histeria la alumna que lo descubrió creyéndose lógicamente la que más derecho tenía - y a mi dos de pasta de oca - tronó un negrito chiquito -Yanisleidy, cojéeme uno de croqueta de pescado sin cebolla, que te lo pago después - casi rogó un mulatico afeminado y rezagado a una bella rubia que iba a la vanguardia.
Y arriba quedó solo frente al prócer el orador sin saber que hacer, entonces tiró el discurso plasmado en innumerables cuartillas dentro de su portafolios inmenso (que Ignacio hubiera envidiado para cargar más panes con croquetas aun), y corrió detrás de los estudiantes quienes ya se perdían en el bosquecito cercano en pos del vendedor.
El orador llegó agitado y sudado al grupo de estudiantes que hacían una disciplinada cola para comprar la mercancía alimenticia que ofertaba Ignacio. La fila avanzaba rápido porque en realidad el vendedor era un tipo muy eficiente y organizado,  clasificaba su oferta escribiendo el contenido en  hojas de papel donde envolvía los panes, que antes fueron modelos de controles absurdos que nunca se usaron y que Ignacio rescató de un almacén lleno de otras cosas también inútiles, agilizando de esta forma la venta.
El de la mochila con las tortugas ninjas acababa de comprar un pan con croqueta de tilapia - Está riquísima, le eché salsita y una rosquita de tomate maduro como a ti te gusta - promocionaba Ignacio sonriente cuando apareció el orador. Todos quedaron petrificados mirando al vendedor que con rostro aterrorizado avizoraba su triste futuro, expulsado de por vida de aquel recinto que amaba tanto y le reportaba - una tierrita pa compensar la basura de jubilación que no me alcanza ni para la primera semana -  y por supuesto con una buena multa por la cabeza si salía bien y no iba por un tiempito a la cárcel. El orador se detuvo mirando uno por uno a los estudiantes quienes disimulaban como si fueran invisibles, abrió su gigantesco portafolios y los pobres muchachos lo comprendieron todo, en un momento extraería los papeles y continuaría allí mismo el tedioso discurso al que seguramente agregaría al menos una hora extra para descargarles sobre su reprochable actitud ante aquel  vendedor ilegal con quien ya se tomarían las medidas pertinentes. Después de interminables segundos de escarbar en su extraordinario portafolios sonrió malicioso, ya tenía todo lo que buscaba, así mientras sacaba su mano, miró al tembloroso vendedor y ya con los dos pesos visibles dijo - Ignacio, mi hermano dame uno de gandinga, tu sabes que a mi me encanta, además como la cocina está rota hoy no tenemos almuerzo y yo tengo sexto turno - y pagando su pan con croqueta de gandinga que además de salsita y tomate llevaba lechuguita porqué Ignacio se lo dijo bajito, se alejó de lo más contento del bosquecito ante la mirada atónita de los estudiantes que aunque se les coló, ni se molestaron.