sábado, 12 de noviembre de 2011

El orador y las croquetas

Siento nostalgia por las croquetas, aquí no hay, no se conoce en esta tierra de tan variada cultura culinaria. La croqueta no se olvida ni aun lejos, hasta aquellas que le decíamos rascacielos porque se pegaban en el cielo de la boca me parecen en la distancia un apetecible manjar. Tal vez por mi ansia de comer croquetas fue que desempolvé este cuento basado en algo que realmente ocurrió en mi Habana en los primeros años de este siglo XXI.


El orador y las croquetas

Por fin la "juventud" pudo reunir a un grupo de estudiantes aburridos y a fuerza de “persuasión” los llevaron hasta el estrecho lugar donde se develaría el busto del prócer cuyo nombre lleva el recinto estudiantil. Llamas fue (lógicamente), el designado para ser el orador del día y preparó un discurso que como buen discurso a lo cubano no terminaba nunca y los bostezos y el  -“ñó”- ya comenzaban a escucharse junto al murmullo que  amenazaba convertirse en escándalo. En eso llegó Ignacio con su portafolios modelo dirigente años 70, cargado hasta el tope de panes con croquetas, guayaba, gandinga u otro producto que bien podía venir adornado con  una rosca de tomate, una hoja de lechuga y que nunca le faltaba su rocío de salsita - todo a dos pesos, porqué la vida está muy dura mi hermano - agregaba con cara de lastima.  
Escaleras arriba escuchó al orador quien ya hacía buen rato había dejado atrás la biografía del prócer y ahora se dedicaba a echarle con el rayo al enemigo culpándolo de todos los males y dificultades que agobiaban por todas partes. Ignacio superaba el primer descanso cuando se percató de lo que ocurría y en silencio decidió bajar retrocediendo lentamente, sabía bien lo que ocurriría si aquellos espectadores descubrieran su presencia, pero en su retroceder lento y silencioso no se percató de la estudiante que subía al acto con un desgano y cara de disgusto como si fuera a la silla eléctrica y allí mismo se produjo la fatal colisión. - ¡¡Ignacio!! - exclamó ella llena de felicidad al descubrir al hombre que se detuvo aterrorizado al calcular las consecuencias de aquel jubilo, pero al instante se recuperó alejándose primeramente con paso disimuladamente apurado y después corriendo a todo lo que daban sus piernas sin la más mínima discreción.
Los estudiantes escucharon el grito de la muchacha y al unísono todos voltearon sus rostros
 - Es Ignacio - dijo alegremente un trigueñito que llevaba al hombro una mochila con las tortugas ninjas - trae panes con croqueta - agregó una mulata grandísima. Y no sé habló más, escaleras abajo se lanzaron todos a tropel detrás del pobre Ignacio
- Dame un pan con croqueta de pescado - gritaba al borde de la histeria la alumna que lo descubrió creyéndose lógicamente la que más derecho tenía - y a mi dos de pasta de oca - tronó un negrito chiquito -Yanisleidy, cojéeme uno de croqueta de pescado sin cebolla, que te lo pago después - casi rogó un mulatico afeminado y rezagado a una bella rubia que iba a la vanguardia.
Y arriba quedó solo frente al prócer el orador sin saber que hacer, entonces tiró el discurso plasmado en innumerables cuartillas dentro de su portafolios inmenso (que Ignacio hubiera envidiado para cargar más panes con croquetas aun), y corrió detrás de los estudiantes quienes ya se perdían en el bosquecito cercano en pos del vendedor.
El orador llegó agitado y sudado al grupo de estudiantes que hacían una disciplinada cola para comprar la mercancía alimenticia que ofertaba Ignacio. La fila avanzaba rápido porque en realidad el vendedor era un tipo muy eficiente y organizado,  clasificaba su oferta escribiendo el contenido en  hojas de papel donde envolvía los panes, que antes fueron modelos de controles absurdos que nunca se usaron y que Ignacio rescató de un almacén lleno de otras cosas también inútiles, agilizando de esta forma la venta.
El de la mochila con las tortugas ninjas acababa de comprar un pan con croqueta de tilapia - Está riquísima, le eché salsita y una rosquita de tomate maduro como a ti te gusta - promocionaba Ignacio sonriente cuando apareció el orador. Todos quedaron petrificados mirando al vendedor que con rostro aterrorizado avizoraba su triste futuro, expulsado de por vida de aquel recinto que amaba tanto y le reportaba - una tierrita pa compensar la basura de jubilación que no me alcanza ni para la primera semana -  y por supuesto con una buena multa por la cabeza si salía bien y no iba por un tiempito a la cárcel. El orador se detuvo mirando uno por uno a los estudiantes quienes disimulaban como si fueran invisibles, abrió su gigantesco portafolios y los pobres muchachos lo comprendieron todo, en un momento extraería los papeles y continuaría allí mismo el tedioso discurso al que seguramente agregaría al menos una hora extra para descargarles sobre su reprochable actitud ante aquel  vendedor ilegal con quien ya se tomarían las medidas pertinentes. Después de interminables segundos de escarbar en su extraordinario portafolios sonrió malicioso, ya tenía todo lo que buscaba, así mientras sacaba su mano, miró al tembloroso vendedor y ya con los dos pesos visibles dijo - Ignacio, mi hermano dame uno de gandinga, tu sabes que a mi me encanta, además como la cocina está rota hoy no tenemos almuerzo y yo tengo sexto turno - y pagando su pan con croqueta de gandinga que además de salsita y tomate llevaba lechuguita porqué Ignacio se lo dijo bajito, se alejó de lo más contento del bosquecito ante la mirada atónita de los estudiantes que aunque se les coló, ni se molestaron.   

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Tejedor... a sus boleros


Un día como hoy 2 de noviembre, hace 20 años falleció el bolerista cubano José Tejedor. Tejedor, como se le conoce popularmente fue uno de esos fenómenos de popularidad en Cuba.
A  pesar que la televisión llegó entre las primeras del mudo a nuestra isla, en el remoto 1950, la radio mantuvo y ha mantenido una armonía muy cohesionada con ese poderoso medio echando por tierra las erradas predicciones de que la imagen y el sonido la desplazarían.  Solamente había que andar por los calurosos mediodias de La Habana para escuchar casi de casa en casa las radios a todo lo alto escuchando los programas con los boleros lacrimogenos y suplicantes en la voz de Tejedor acompañado por su inseparable Luis. Aquel ciego maravilloso "paraba el transito" donde quiera que apareciera, su potente voz hacía saltar el corazón de no pocas mujeres, algunas de las que por no saber cómo era físicamente lo imaginaban simplemente a su gusto
No había espacio geografico en todo el territorio nacional donde no sonara su melodiosa voz. Vitrolas, radios, tocadiscos, televisores y hasta entonado en bares y cantinas por sus más aserrimos imitadores, pasados o no de copas.
Los nombres de los programas alternaban según el gusto de sus productores y la hora de transmisión, desde "En la tarde con Tejedor", "Al mediodia con Tejedor", "En la noche con Tejedor" e incluso uno muy cursi: "En el albergue con Tejedor," titulo orientado a los trabajadores de la quimérica zafra azucarera de los llamados Diez Millones. 
Cuando intentaba dar mis primeros pasos como locutor radial uno de mis maestros y consejero se llamo Ángel Marin, locutor de la pequeña emisora regional Radio Marianao y gran amigo de Tejedor. La popularidad que alcanzó Marin con su programa "Al mediodía con Tejedor" era notable, yo mismo en varias ocasiones le entregaba el maso de cartas de admiradoras de ambos que alcanzaban a través de su programa en vivo de lunes a viernes. Tal vez eso fue el motivo de una presunta, callada e insignificante diferencia entre ambos o al menos fue lo que entendí  aquella noche en que el programa dirigido por mi tío se transmitió  desde el hospital Ortopédico Frank País en un intento de alegrar a los internos que muchos llevaban largos meses ingresados en ese centro hospitalario. Sin dudar un grupo de populares músicos aceptaron la invitación y entre ellos, por supuesto, Tejedor y Luis acompañados de Marín en su rol de presentador. 
Antes de la emisión nos invitaron a la cafetería del hospital y cuando nos distribuyeron a las mesas me tocó sentarme junto a Tejedor, Luis y Marín. Como acostumbraba en aquellos años entrando en la adolescencia ni hablé, solo me senté a esperar la merienda y escuchar. Alguien pidió que fueran a buscar el refrigerio, Marín sin titubear lo hizo y mientras el sonido de sus pasos se alejaba Tejedor quien no se había percatado de mi presencia hizo a su compañero de dúo la pregunta para mi ingenua pero que una vez que yo hice el cuento provocó una carcajada de mis mayores: - Oye  Luis ¿Marín está más madurito que yo, verdad?
La otra anécdota fue la primera vez que Tejedor visitaba mi casa, era el final de la tarde, mi madre regresaba del trabajo y antes de llegar  escuchó el rumor de los vecinos que allá estaba Tejedor. Echó a andar lo más rápido que pudo, era una de sus grandes fans y no podía perder la oportunidad de conocer personalmente a quien para ella y muchos más era el mejor cantante del mundo. Entró sin aliento a la casa. Allí en el patio parte de la familia conversaba con el cantante que no era quien le habían dicho sino Barbarito Diez, otro hito de la música cubana, rápidamente fue presentada al hombre de tan melodiosa voz y ella aun perturbada por el cambio de cantante solo se atuvo a decir ingenuamente:- ah, yo creía que era Tejedor.
Vagando, por el camino de la vida, sin que ya nadie me diga  cheo ni yo mismo me catalogue de ello logré reencontrarme con Tejedor y sus boleros. Ahora me siento afortunado de haberlo conocido personalmente, de estar tantas veces frente a él que nunca me vio, de saber que está por siempre ahí con Luis, la guitarra y su enorme voz tejiendo  la vida con sus boleros. 







domingo, 30 de octubre de 2011

Calabazas huecas invaden Santa Cruz

Foto tomada de Internet


No me adapto a que diciembre sea uno de los meses más calurosos del año, algo así como el julio del hemisferio norte, debe ser por eso que  una vez me pareció algo ridículo ver a un Santa Claus o Papá Noel con todos sus atavíos invernales invadiendo esta cultura. Los niños querían fotografiarse junto al bondadoso  personaje que entre exclamaciones, gritos y llantos terminó desmayándose  por el intenso calor cruceño de casi 40ºc, al que habían agregado  un sinfín de bombillos incandescentes, en el parque de la Cooperativa Rural de Electricidad donde  anualmente se realizan festividades por la Navidad, y he ahí mi asincronía. Para ese festejo, aunque apenas lo conocí antes de llegar aquí, estaba  muy ligado a la nieve o al menos al frío. Más el sur también existe o tal vez es el norte si lo vemos desde esta antípoda posición, todo está desde dónde se vea, aunque el asunto de la calurosa Navidad poco a poco lo he ido asimilando.
Lo que si no llego a entender es el festejo de Halloween o la Noche de brujas. Esta celebración de calabazas huecas acompañadas de todo tipo de monstruos y fantasmas llegó hace pocos años pugnando por quedarse, llevándose la mayor tajada en esto los comerciantes que no disciernen de cultura a la hora de ganar. Entrar a un supermercado y toparse con brujas, máscaras y calabazas junto a todo tipo de disfraces y artefactos para infundir terror es lo más común por estos días.
Me parece más cercano el festejo mexicano por el "Día de los muertos", que el Haloween norteamericano heredado de los celtas a través de sus inmigrantes irlandeses. 
Afortunadamente la mayoría de las personas de aquí  más que reprobarlo opinan que es una cosa que nada tiene que ver con sus costumbres y a pesar del "empuje" de los medios y la publicidad comercial, no se lo toman en serio. No siempre faltan algunos trasnochados o tal vez confundidos que festejan como si fuera algo muy arraigado, de mucha clase, queriéndolo imponer a los demás y por supuesto contando con el apoyo de ciertos mercaderes que no escatiman en vender calabazas huecas para aumentar sus arcas. 
Me uno al gran coro de voces de bolivianas y bolivianos que reprueban este tipo de festejo tan alejado de nuestras culturas, esperando que con el tiempo se olvide y no sea más que algo pasajero. Que Hallowen con sus brujas y monstruos plásticos sea solo un recuerdo que nos alertó  a que  no nos metieran por los ojos el pavo relleno para comer en familia el cuarto jueves de noviembre celebrando el Día de Acción de Gracias, aunque no me opongo a que la gente festeje lo que desee, aunque sean calabazas huecas 

domingo, 23 de octubre de 2011

Que familia me tocó

Algunas veces en mi rebeldía de adolescencia llegué a querer tener otra familia. Siempre me decían: - la familia no se escoje, es lo que le tocó a uno y ya. Pero yo en aquellos tiempos prefería haberla escogido.
Sin embargo a esta etapa de la vida me doy cuenta de mi errada conducta, mis familiares son y han sido únicos, realistas y surrealistas a la vez; amables, rebeldes y respondones que nunca dudaron en criticar a veces a viva voz y otras en susurro a cuanto gobierno totalitario y/o corrupto ha manchado nuestra tierra.
No obstante la cuestión política nunca ha sido su fuerte, aunque si esa maravillosa irreverencia en su vinculo con la música, mi familia siempre ha sido muy musical  y es raro que no haya producido ningún músico famoso aunque en uno de esos antológicos velorios  mi abuela criolla (la otra era gallega) me presentó al sonero Felix Chapottin como un pariente lejano, pero pariente al fin. Lo más original en este aspecto ha sido eso de cambiar la letra a las canciones, cosa muy común entre mis familiares y me viene a la mente el caso de mi primo Manolo quien sustituyó la letra de la internacionalmente "Guajira Guantanamera" de Joseito Fernandez por aquello de ..aguanta la vela, María aguanta la vela..., claro está, de alguien le venía pues Tirso mi tío, locutor, productor y hombre orquesta en  varias emisoras radiales de la capital y sobre todo amante de la  música y fervoroso admirador del catalán Joan Manuel Serrat lo hacía en reiteradas ocasiones y entre varios ejemplos  está la canción "Cuando me vaya" que no solo creyó él  sino nos hizo creer a muchos que la letra en uno de sus versos  decía "...y a la grupa de enterrar mi chalupa, qué blanca vela peinará el mar ...", cuando en realidad decía era: "...y a la grupa del terral mi chalupa de blanca vela peinará el mar..." Años después se lo corregí  justificandole que tal vez lo había escuchado así debido a las deficiencias de los equipos de sonido de aquel tiempo y le puse ya en un CD de optima calidad  la referida canción, asintió convencido, después me miró diciendo: - efectivamente es como dices pero debe ser una versión moderna pues la original lo que canta es ...a la grupa de enterrar mi chalupa... 
En otra ocasión y tal ves por su adicción a esa infusión también varió la letra de una de las canciones del artista catalán, fue con  "Tiempo de lluvia", que culminaba según él, solicitando "...haz el café, ven y siéntate". A mi en realidad me gustaba más su versión aunque originalmente Serrat  entonaba: " ...acércate, ven y siéntate".  Así era, incluso afirmaba refiriéndose a "Pequeños Detalles", hermosa canción de Sarita Santana  interpretada por su entrañable amiga Elena Burke,  que en uno de sus fragmentos decía " susurrar: - las estrellas -, cuan sublime oración", yo le corregía que en realidad era" susurrar frases bellas cuan sublime oración," pero seguía parado en sus trece hasta que la fraterna polémica llegó a Elena quien sonriente allá en el balcón de su apartamento en la calle Linea con vista al mar, se la cantó como todos asegurabamos. Quedó convencido, lo que no dudo es que intentara convencer a la Señora Sentimiento  que como él decía era más poético aunque tuviera que cambiar otra parte de la letra anterior donde también se menciona a las estrellas.
No me quiero extender mucho en el tema, es muy particular, pero no puedo terminar sin comentar lo que me motivó a esto y fue mi sobrino Pablo, ahora un joven pero que siendo un niño fue sorprendido entonando la famosa canción de Agustin Lara "...Acuerdate de Acapulco María Bonita, María del alma..."Pablito con sus 5 años dio un brusco giro a la letra cantando: "... Acuerdate de Acapulco María Moñito..."
Esa ha sido y es mi familia, tal vez con problemas auditivos pero con marcada vocación poética, ahora estoy convencido que si existiera un mercado por caro que fuese donde "oferten familias" sin dudas que escogería la mía, la que me toco.


domingo, 16 de octubre de 2011

Una mancha por el TIPNIS





Fotos y caricatura tomadas de Internet, Canción "Cuando los ángeles lloran" del grupo Maná


"No debemos, sin embargo lisonjearnos  demasiado de nuestras victorias
humanas sobre la naturaleza. Esta se venga de nosotros por cada una de las derrotas que le
inferimos. Es cierto que todas ellas se traducen principalmente en los resultados previstos y
calculados, pero acarrean, además, otros imprevistos, con los cuales no contábamos y que, no
pocas veces, contrarrestan los primeros […]”.
                                                                                   Friederich Engels.  Dialéctica de la Naturaleza


Dudo que cuando Engels escribió la cita anterior, existieran movimientos ecologistas ni partidos Verde, la naturaleza aun era tan virgen, tan poco vilipendiada que su visionario escrito parecería más bien una locura. Pero estamos ya entrados en el siglo XXI donde los crímenes contra la ecología, el medio ambiente o la "Pacha Mama", como cacarean en foros internacionales esos mismos políticos que hoy no dudan en causarle heridas profundas, es algo cotidiano  incluyendo a esta parte del mundo que es Bolivia.
Esta vez le toca al Territorio Indigena Parque Nacional Isiboro Sécure, conocido por las siglas TIPNIS. Se ha previsto y hay una empecinada idea de partirlo en dos con una carretera que si bien pudiera traer prosperidad a los territorios que enlazará, seguramente el impacto ambiental y más importante el social será incalculable y mucho mayor que los beneficios. Esto es lo reclaman los indígenas de esa región y mucha gente que los apoyan de corazón, por eso marchan y han sido reprimidos por la policía de forma indiscriminada y brutal. 
Hombres, mujeres y niños han marchado y marchan durante casi dos meses para que la proyectada carretera no se convierta en una mancha que con el nombre de prosperidad traiga despojos, colonización, desforestación y muchas calamidades más en nombre de la “civilización".
No quería escribir sobre este tema, lo veía muy abusado por partidarios y detractores. Ambos bandos han hecho de este su bandera política, algunos de forma sincera, otros con evidente dosis de hipocresía. Me he preguntado si está marcha hubiera ocurrido 8 años atrás ¿de qué parte estarían los simpatizantes y en qué lado andarían los antagonistas? Seguramente en lados contrarios a los que se encuentran muchos de ellos hoy.
Creo, y no solo como ser humano que ama la naturaleza, sino que comprende, como lo avizorara Engels siglos atrás, que es una necesidad imperiosa preservarla. Por eso no puedo eludir unirme a las voces que exigen a quienes  en este caso tienen la gran responsabilidad de evitar  una mancha en el mapa de TIPNIS, que eviten que esa mancha se propague a sus conciencias y a la obediencia de sus seguidores. 






"Quiera Dios que en esta tierra que no tengamos otro Chico Mendes,  ni el silencio cómplice de un Collor de Mello"


domingo, 9 de octubre de 2011

La Habana en 20 imagenes

Sería bien soñador intentar eso, ni en un millón de imágenes se podría representar La Habana. Esa mágica ciudad que reverdece belleza en medio de ruinas y olvidos, solo se puede imaginar en el corazón de cada habanero, de cualquier otra parte de la isla o del mundo que la sienta. Allá, frente al mar nos espera a todos sin distinción, con sus cañones de alegría, sus fortalezas blindandonos contra lo malo y sobre todo con esa alegría que no pierde. Se lo asegura un habanero que la extraña.






















sábado, 1 de octubre de 2011

Mini, más humillado que bello

      
A esa soda pequeña de  un cuarto de litro, la más económica, la que vale menos, le llaman mini. Pero no es a esa mini a la que quiero referirme, es a un niño que tal vez para alguna gente valga menos que una mini soda, o tal vez ni eso.
No es todavía un niño de la calle, pero se me hace que lo podrá ser en cualquier momento porque  allí  pasa la mayor parte de su amplio tiempo. Nunca ha asistido al colegio, en cambio desde muy temprano lo vemos deambular por el recién instaurado pavimento del barrio en que vivo, casi siempre descalzo y muchas veces con la suciedad acumulada de varios días sin ocuparse de su aseo.
Mini sobrevive en un pequeño y caluroso cuarto que no resiste. Anda y desanda por las calles alimentándose de lo que consiga o con lo que pueda comprar de lo que gana cuidando (y si tiene suerte) lavando autos, trabajo nada fácil pues el inclemente sol y a veces las bajas temperaturas no creen en niños desamparados. Tampoco otros niños de igual condición que defienden a golpe de harapo y cuchillo con la más tierna violencia, su espacio para ganarse unas monedas en esas mismas labores.
No sé si será lo peor o lo mejor pero Mini no habla, apenas dice algunas palabras mal articuladas, una discapacidad que seguramente un  especialista en logopedia resolvería en poco tiempo. Digo que quizás es lo mejor porque si hablara creo tampoco  lo escucharían como pasa con miles de Mini que deambulan por las calles y canales de esta “prospera ciudad”.
Aun así ríe, casi siempre anda regalando su sonrisa a la vida que tan mal lo trata, es solidario y no duda compartir lo poco que tiene incluyendo su natural inteligencia y su inocente picardía con los demás.
Tal vez Mini es mucho más, una señal que no quieren ver los políticos, los hipócritas y los egoístas (casi siempre son lo mismo), de que tiene una deuda con  la humanidad.

¿Quién salvará a ese chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esa cadena?
                                                                                  Miguel Hernández
http://www.goear.com/listen/394024f/el-nino-yuntero-joan-manuel-serrat







Fotos del autor.Poema "El niño yuntero" de  Miguel Hernández. Música Joan Manuel Serrat

domingo, 25 de septiembre de 2011

Mi calle

Mi calle
Algunas veces he tenido pesadillas relacionadas con mis épocas juveniles, he soñado que estoy aun en la beca, la escuela al campo o el servicio militar, esas las clasifico como pesadillas de encierro. Otras veces mis sueños se derivan a que estoy en algún examen de química o análisis matemático que no puedo  resolver, respondiendo a la clasificación de traumas académicos. Además ocasionalmente llegan algunas como que camino desnudo por las calles o estoy perdido en mi antiguo barrio de madrugada. Explicar eso no sería tarea difícil para un psicologo, posiblemente diagnosticaría que son un reflejo de la realidad o un trauma de la niñez y hasta yo alguna vez traté de acercarme a eso del psicoanálisis a través de un cortometraje que es lo más que podía hacer.
Pero algo me está ocurriendo, estoy previendo una futura pesadilla. Cada vez que miro al frente y veo la misma imagen de "mi calle", mi calle que no es mia y creo que tampoco es de nadie, aunque a menudo oigo consignas atribuyéndosela a alguien. Mi calle aburrida, a veces desierta y los fines de semana bullendo de alegría en las "chicherías" donde los taxistas van a dejar las ganacias de su caótico andar por esta ciudad.
La visión de mi calle no es mucha: una casa pintada de blanco con un antiestetico cartel diciendo prohibido parquear, que nadie respeta sobre todo los domingos, cuando a causa de la demanda del cercano restaurante, todo el panorama se inunda de autos para felicidad de los chiquillos que descalzos acuden a "cuidarlos" por alguna moneda. Un poco a la derecha de la  prohibición algunos símbolos con un número 5 en su interior, que según los vecinos identifica a una pandilla de jóvenes famélicos que dicen inspiran terror, aunque por ellos solo siento lastima. A continuación sobre un descarnado muro de ladrillos se anuncian mosaicos al tiempo que por el asfalto caliente flota tranquila a merced del viento, una deshecha bolsa de plástico recordandonos que alguna vez  fue algo más que nada.
Del otro lado de la calle: un canal que solo es feliz cuando llueve y sus aguas estancadas procedentes de un mercado a escasa distancia siempre delatan su presencia con el caracteristico olor. Al borde de la avenida, con intervalos de  5 metros plantaron palmeras que sirven de limite entre el canal y la calle, ahora parecen dormidas, esperando un aguacero para reverdecer, denotar su función y al menos con su presencia atenuar la precipitada de autos conducidos por ebrios que en más de una ocasión han ido a dar a las sucias aguas del canal.
Mi calle a ratos se anima y en algunas noches hasta pasa lentamente una lujosa limusina Hummer repleta de quinceañeras, veinteañeras y hasta sesentañeras (también añeros), que dudo querrán mirar mi calle, pero si no dudan en sacar sus vanidosas cabezas para que les vean y admiren los de mi calle.
Así es esta, mi calle de ahora donde lo mismo circula una rustica carreta tirada por  un enérgico caballo  que un auto último modelo resplandeciendo de lujo. En fin no es más que una calle como todas, a pesar que está pronosticada para aparecer en mis futuras pesadillas.



 Mi calle
En mi calle hay olor a nada
no llueve hace siglos
las casas caen por dolor de reuma
el cielo se perdió hace cien domingos.
Los carteles se borraron
los borrachos se perdieron
por el tragante del lavamanos
el último día que hubo agua
(solo los viejos lo recuerdan)
En mi calle no hay gente
solo quedan fantasmas sin oficio
que mascullan el ayer
con sonrisas desdentadas.
Mi calle es acromática
con antenas de telaraña
con postes de luz sin bombillas
retratando l muerte en sus entrañas.
Mi calle con sus casas despintadas
espera que llueva mañana
para no tener que pedir permiso
y salir a la ventana.
                                    La Habana 1995
                            


Mi calle
Mi calle
Acanalaje  forzoso



domingo, 18 de septiembre de 2011

Como para no olvidar los olvidados

"Los olvidados" de Luis Buñuel
 

Todas las estaciones donde aparezcan niños olvidados o a punto de serlo son en cierta formas similares, ya sea Estación Central do Brasil o Estación Habana.

Después de ver la película Habanastation del director Ian Padrón me quedó un  gusto a la Cuba verdadera, ya había leído varios comentarios, opiniones que algunas no coinciden entre sí, pero con la clarificante luz de la pluralidad  para que podamos valorar mejor lo que nos ofrecen.

No pienso hacer una critica cinematográfica aunque tampoco puedo pasar por alto que la película tiene  apreciables valores. Conjugar las actuaciones de consagrados del nivel de Luis Alberto García quien a cada momento merece un aplauso, con la de los niños, adolescentes y demás  experimentados actores puede parecer una tarea fácil, pero desde el momento del casting hasta el último - corten - es algo bien complejo, sin embargo a mi criterio, fue logrado. La fotografía de forma explicita nos muestra todo lo que necesitamos ver: la vida en los barrios marginales, esta vez Zamora (tan cerca de mi Cocosolo), desnuda, sin afeites ni pinturas para la ocasión, la vida de la gente que allí habita, esa gente que casi nunca  sale en entrevistas de Cubavisión, CNN o Telesur, la gente de la mayoría, los que no solo no saben qué es un Play Station sino que nada más tienen un pan para comer  al día y hasta se muestran dispuestos a compartirlo con esa "minoría" (curiosamente también oculta), la zanja donde corren las aguas albañales, aquella donde se tira cualquier cosa y que pese a la suciedad y el mal olor  las vemos corriendo o estancadas apoyando poeticamente la triste imagen de la marginalidad. Me pareció muy adecuado el ritmo de la película con la historia que se cuenta, lo que se traduce en una buena edición de mano del amigo Pepito Lemuel. La música, bueno de la música en una película cubana jamás he escuchado o leído un comentario desfavorable desde que nuestro cine empezó a ser sonoro y esta película tampoco lo merece.

En realidad no quería hacer una valoración artística,  se que la mayoría de quienes me leen no han tenido la oportunidad de ver el filme  aludido, más recordé  un profesor de cine  quien nos decía que  nunca debíamos  decir  tal película me gustó o no, debíamos valorarla, por eso mejor digo que Habanastation me tocó. Me tocó tanto la forma de vivir de ambos adolescentes,  los contrastes entre los que tienen y esa gran masa que no cada vez más extendida. Me tocó la forma de hablar que no excluye a la "nueva clase social", porque aún tienen que mezclarse con "los pobres" en la misma escuela, aunque directivos y profesores sepan discernir quién es quién. Y sobre todo me tocó la historia del padre de Carlos, preso por matar en una pelea a otro hombre que ofendió a su abuela en una cola, me tocó porque recordé que desde niño cuando ya existían las colas, las mujeres de mi familia prohibieron de forma terminante y por todos los tiempos que los hombres, incluyendo los que todavía no habían nacido  jamás se portaran por una cola.

Habanastation me suena como una alarma, una alerta a recordar o mejor a reconocer que en un futuro tan cercano como el presente los Carlos, los integrantes de las pandillas de La Timba, Zamora o cualquier barrio marginal de nuestra Cuba no sean simplemente Los Olvidados.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Viajando en tren de los Shoking Blue a Youtube



Mucho antes de leer la novela "Los Inmorales" de Carlos Loveira ya tenía formada mi prematuramente frustrada vocación de maquinista de trenes, imagino que algo influenció un respetable vecino quien ejercía ese oficio que lo hacía admirado y respetado en el barrio, también uno libraco rojo  que apenas podía cargar, con el  rimbombante título “La locomotora moderna”, que ilustraba una de sus paginas con una hermosa locomotora en color rojo brillante. Pienso que  por eso siempre quise estar al mando de una de esas enormes maquinas y rodar entre rieles por los campos de mi isla,  al parecer diseñada para ello por lo larga, estrecha y hermosa de su geografía.
De adolescente en la secundaria básica empezamos a escuchar un grupo musical holandés, Shoking Blue, cantaban en inglés y por ese motivo había que escucharlo con cierta discreción de forma que  profesores y otras autoridades no se percatarán, aunque en ese caso teníamos la atenuante que no era americano, lo que si hubiese surgido el problema no resultaría con muchas consecuencias. Su éxito indudablemente era la canción  "Venus", pero posteriormente salió un nuevo numero  titulado  "Never Marry a Railroad Man", cuya traducción al castellano es algo así como Nunca te cases con un ferroviario y no sé si por eso o su monoritmo pegajoso la prefería a la titulada como diosa. Además por aquellos momentos se corrían bolas acerca   de su vocalista que nunca habíamos visto, se rumoreaba que era una hermosa trigueña de ojos claros, un sueño de mujer y uno de mis compañeros se apareció un día asegurando que había leído en una revista "Cartas de España" que recibía su abuelo gallego, donde aseguraban que aquella belleza era cubana, específicamente del pueblo Guira de Melena y sus padres la habían sacado del país. Lo que nunca pudo explicar aquel adolescente excesivamente nacionalista cómo fue a dar aquella belleza a Holanda. Por mucho que intento no logro acordarme quién  regó aquella bola que yo también alimenté y hasta me creí hasta hace pocos años cuando descubrí que aquella voz pertenecía en realidad a una mujer muy hermosa, Mariska Veres que así se llamó, nacida en Holanda y descendiente de una ensalada de europeos del norte, nada cercanos a nuestra criollés.
Hace poco tiempo apareció en mi vida YouTube, ahí he podido ver aquellos antiguos grupos musicales que en su tiempo por un motivo u otro fueron vedados a nuestros ojos exceptuando algunos pocos que veíamos en revistas deterioradas que pasaban de mano en mano casi clandestinamente, pero YuoTube no solo nos trajo (a los que tenemos esa posibilidad de acceder, hay muchos más que ni imaginan que pueda existir), la posibilidad de ver y escuchar grupos musicales de antaño y actualidad, también novelas, programas humorísticos, documentales, películasfiestas de cumpleaños, manifestaciones, protestas y todo lo que alguien se le haya ocurrido almacenar en audio y vídeo para compartirlo con una buena parte de la humanidad.
Confieso que la nostalgia me asalta cuando accedo a la referida pagina y pienso en aquellos que ya no están, que nunca pudieron ver a los Rolling Stones o Los Bravos saltando en un escenario o a Joan Manuel Serrat cuando tenía pelo y ya era un poeta mayor, siento pena por los que no pueden ver cuando deseen con solo marcar su nombre a Celia Cruz, Lady Gaga, Pablo Milanés, Justin Bieber, Silvio Rodríguez, Shakira o simplemente lo que le guste. Siento pena por aquellos que en ocasiones son protagonistas de imágenes que allí aparecen y si acaso se enteran de ello por alguien que vino de afuera o que lo grabó del clandestino cable, siento y creo que en ese momento y siempre  todos debemos tener la libertad de ver.



sábado, 3 de septiembre de 2011

De flaco, fotógrafo y loco, todos tenemos un poco


El flaco Esteban. Foto prestada de Internet


Si alguien ve por ahí a ese tipo con estructura de Quijote pinareño, por favor le dicen que lo ando buscando, porque El Flaco Esteban, ese artista-amigo, tenaz cazador de imágenes con el solo fin de  amaestrarlas y entregárnosla como solo él sabe que quisiéramos verlas, se me ha perdido hace unos años, aunque en una de mis pesquisas por los vericuetos de Internet encontré una vieja foto suya de carnet de identidad en blanco y negro junto a algunas de sus obras a la venta, que me he tomado prestada para que aquí aparezcan.

Si lo ven díganle que en la pared de cualquiera de los lugares donde he vivido ha pendido desequilibradamente aquella foto que me obsequió titulándola "Despenalizados". 
Recuerdo que días antes había aparecido sudado y sonriente como un niño que acababa de hacer una maldad. En su descolorida bolsa de tela escondía la reproducción del  billete de un dólar a tamaño exagerado, colgando en su hombro, casi halándolo hacia adelante su cámara Nikon con película blanco y negro, tal vez marca Orwo como reliquia de un tiempo pasado negado a despenalizarse, no sé. Me contó sonriente que puso el gigantesco billete al lado de la estatua de Lennon en el parque que lleva su nombre, se situó a una distancia calculada y comenzó a tomar fotos ante la mirada alerta y combativa del guardia de turno que indudablemente imaginó que era otro ladrón, o tal vez el mismo, que venía a robarse de nuevo las gafas del despenalizado beatlle. Pero su reacción fue tardía, cuando fue a censurarle a mi amigo que consumara el delito de la creación artística, ya éste con sus huesos agiles de tanto correr tras guaguas, camiones y camellos había guardado el dólar en el zurrón descolorido al tiempo que la cámara pendía de su hombro invencible. 
Eso me refirió en el recibidor del estudio de TV mientras se reconfortaba con el abrazo del aire acondicionado. Le pedí me regalara la primera foto que escapara de la ampliadora a sabiendas que así sería, sin solemnidad lo aseguró y una semana después se aparecía triunfante con la foto impresa que sintetizaba  la vuelta a la cordura y de paso recordaba las consecuencias que tuvo  poseer la moneda enemiga o escuchar a Los Beatlles por allá, por los años 60,70 y 80, en nuestro país.
Así que si lo ven con su inseparable cámara en bandolera, díganle que aunque  no nos lo propusimos fue una especie de intercambio, él me obsequió su foto, yo un cuento y aunque estamos "chao-chao", lo reto a seguir.


"Despenalizados". Foto a una foto de Esteban E. Díaz Montesinos


"El heredero". Autor : Esteban E. Díaz Montesinos



"Dos hombres, dos historias". Autor: Estaban E. Díaz Montesinos

"Liberación de un espíritu". Autor: Esteban E. Díaz Montesinos

Cuento El flaco Esteban (versión en inglés)

Cuento El flaco Esteban (versión en español)