jueves, 23 de febrero de 2017

Invierno en Brooklyn


Aún no es otoño
es Brooklyn.
Arboles sin hojas
transparentes
permiten ver más allá.
¿Puede pasar algo más
que un invierno Brooklyn? 



























viernes, 20 de enero de 2017

Everglades

Fotografías del autor
Tengo  por un gran sentimiento por la naturaleza, me debe venir de mi formación como geógrafo y los andares en aquellas maravillosas prácticas de campo donde no reparamos en paisajes, ya fueran marinos o terrestres. En aquella carrera nos inculcaron el afán de investigar, el ansia de conocer. Desde aquel entonces, soñábamos con salir de los límites de nuestra pequeña y hermosa isla y sus cayos adyacentes. 
Unos soñaban con los desiertos australianos, otros con la Amazonia brasileña, el Lago Titicaca o el impenetrable polo sur en la Antártida. Entonces recuerdo que una de nuestras compañeras, más bien baja de estatura pero de escultural figura afirmó que ella soñaba ir a Los Everglades. Todos la miramos asombrados y casi al unísono preguntamos - ¿A los Everglades?
Aún sonrojada mantuvo firme expresar su sueño al tiempo que alguien le decía que allá solo encontraría caimanes y serpientes venenosas. La que siempre se sentaba a la derecha le decía que eso era en "la yuma" y el de la extrema izquierda después de verificar en su mapa de escala 1:500000 la miró con desconfianza añadiendo que eso estaba cerca de "Mayami, la cuna de la gusanera". Pero haciendo caso omiso del criterio que pudiera cualquiera verter sobre ella por soñar, agregó con sabiduría académica, como si estuviera exponiendo ante un tribunal evaluador, que era uno de los mayores humedales del planeta con un ecosistema muy conservado tanto en especies vegetales como animales y que para cualquier geógrafo, biólogo u otra especialidad a fin, sería muy interesante esa experiencia. Ante tal argumento pasamos a otro tema y de aquella conversación solo quedó el momentáneo apodo de la muchacha de Los Everglades al referirnos a ella, pero que pronto sucumbió y volvimos a llamarle la muchacha de...una parte de su hermoso cuerpo que se destacaba entre sus muchos encantos.
Más de 20 años después, y porque como dice el dicho el mundo da muchas vueltas, dos de los que participamos en aquella conversación y formamos parte del coro de la referida pregunta, además de pensar en la lejanía más que física, política, con aquel lugar, mi amigo y geógrafo también Gilberto Gonzales, nos encontramos listos para entrarle en una mañana de Navidad a Los Everglades. Esta vez sin cuadernos de notas, ni profesor guía, ni pomos para tomar muestras, ni termómetros, barómetros u otro instrumento de medición. Nuestro equipaje consistía en aquello que deseamos tener y apenas pudimos en nuestros tiempos de estudiantes: cámaras fotográficas, trípodes, lentes y filtros.
Nunca más volvimos a saber de la muchacha de lo Everglades ni si pudo cumplir sus sueños, pero si así no fue, nosotros logramos hacerlo por ella.



















 

jueves, 29 de diciembre de 2016

Por donde me llevó el 2016

La Paz. Bolivia
(fotos del autor)
Se nos va diciembre y con él 2016 también termina. Ha sido un año bisiesto por demás, en los que la vida de muchas personas, entre ellas yo, hemos sido objeto de algunos cambios, porque en fin de cuentas todo cambia y todos cambiamos, aunque algunos se nieguen. 
En pocas horas entraremos en 2017 con el optimismo como estandarte y el animo de trabajar duro en este nuevo ciclo, de tres años no bisiestos, como se me ocurre llamarle. No voy a hacer una cronología de lo que ocurrió en el mundo, ni mucho menos de lo que me ocurrió a mí este año (lo hago con imágenes), que humorísticamente me recibió en un auto remolcado. 
Así, remolcado por la vida viajé de sur a norte donde ya no sé qué es al revés, si aquello o esto, pero cada vez más convencido que ni al mundo, ni a los seres humanos nos divide alguna línea imaginaria o por imaginar. Somos eso, mujeres y hombres, de cualquier color, credo, tendencia sexual, política y religiosa que pasamos por la vida intentando dejar nuestra huella.
Para todos, mis deseos mayores son que vivan intensamente este nuevo año, que cumplan o hagan al menos el esfuerzo por cumplir con los propósitos que nos hemos trazado y sobre todo eso, tener objetivos que son la brújula de la vida.

FELIZ 2017

Amanecer en Buenos Aires
Valparaiso. Chile
Viña del Mar. Chile
Santiago de Chile


Samaipata. Bolivia
Santa Cruz de la Sierra. Bolivia
La Habana. Cuba

La Habana. Cuba
Laredo. Río Bravo. Frontera de México con Estados Unidos
Fairchild Tropical Botanic Garden. Florida. USA
Everglades. Florida. USA
Everglades. Florida. USA



miércoles, 9 de noviembre de 2016

La lección de la elección

Hace poco tiempo, allá en Bolivia, un amigo cubano que ya pasa de los cincuenta y que llegó a ese país a finales de 2006, me decía que en su vida sólo le habían "tocado" dos presidentes, Fidel Castro y Evo Morales. Hoy a dos meses exacto de estar en los Estados Unidos puedo decir que ya en este corto tiempo también me han "tocado" dos, pues hace pocas horas fue electo uno "nuevo".
Pude vivir parte de la campaña electoral para la presidencia de los Estados Unidos, que muchos llamaron diferente, llena de insultos, amenazas y hasta groserías que parecen disolverse como por arte de magia a partir del reconocimiento oficial de los resultados. En los días previos se desarrolló una especie de guerra mediática, incluyendo las redes sociales que nada tuvieron que envidiarle a aquello que dos siglos antes reseñó José Martí en sus crónicas, aunque a nivel de calle y cafés no se percibía esa intensa contienda.
Pero ya terminó todo, Hillary Clinton enarboló su discurso de aceptación tendiendo su mano a su oponente quien ni corto ni perezoso se dedicó a halagar a quien furibundamente había atacado durante largos meses.
No soy ni pretendo ser analista político, pero me doy cuenta que esto es algo diferente a lo que siempre he vivido. El "terrible Trump", satanizado y muchas veces de forma justificada, puede cambiar algunas cosas pero no me queda dudas que una vez en la presidencia no le retirara, por ejemplo, la licencia de transmisión a la cadena Univisión, ni perseguirá, encarcelará o convertirá en exiliado político a periodistas que le molestaron o a alguna que otra que lo acusó de toquetearla u ofenderle por tener unas libras de más. Pienso que no veré a sus oponentes acusados de terrorismo, sedición o traición a la patria, desterrados o encarcelados, ni a artistas que se expresaron libremente contra el hasta ayer candidato usando cuanto epíteto le llegó en mente, negados de entrar a territorio americano.
En cuanto a la estupidez del cacareado muro y sus amenazas múltiples, es cuestión de esperar y confiar que ha sido elegido presidente, no dictador y que quienes lo eligieron y quienes nó, tienen el derecho y los mecanismos para impedirlo.
De todas formas si "veinte años no es nada", cuatro es menos aún y si en ese tiempo no hace las cosas bien se irá y aunque las haga menos mal en ocho años ya no estará en la presidencia. Afortunadamente aquí no se ha inventado la re-reelección. Esa por fortuna es la buena lección.

miércoles, 19 de octubre de 2016

De vuelta

Los Andes. Foto del autor

2016 es año bisiesto y todavía no he escrito nada en este blog en lo que va de año, pero creo que ya debo ir retomando estos escritos pues hace más de un año que no lo hago. 
Lo que va de año ha sido muy movido para mí, es como si cosas trascendentales en mi vida ocurren en un año bisiesto, sobre todo en eso de viajes, pues fue en 2004 cuando viajé a Bolivia por primera vez y también casi 12 años después y coincidentemente en el mes de septiembre de este bisiesto llegué a los Estados Unidos.
El año no ha terminado y tengo mucho que contar, he estado en muchos lugares en todos estos 13 meses que no he contado nada en este blog y tengo mucho que escribir, algunas entrevistas a gente que nos ayudan a ser mejores y mis experiencias y pareceres.
De paso por Argentina contemplando los picos del Aconcagua, de nuevo por las calles de Santiago de Chile y Valparaiso. Una vuelta breve a una Habana que apenas año y medio había dejado en el mayor optimismo para volver y encontrar una ciudad y un país frustrado con las esperanzas aplastadas en una simple "reflexión". Unas pocas horas de mucho México y la llegada a Estados Unidos recorriendo de Texas a Florida. 
Creo que eso y mucho más constituye un motivo para seguir escribiendo y contando todas esas experiencias. 

lunes, 28 de septiembre de 2015

A El Alto por lo alto

Fotos del autor
Esta vez llegué El Alto por arriba de los techos, el silencioso teleférico me puso en pocos minutos allí, en una de las ciudades más altas del planeta, esta vez sin el riesgo de un bloqueo o una de las trancaderas que se arman en la carretera que la une con La Paz.
Indudablemente desde arriba todo se ve más lindo, desde las heladas cumbres andinas hasta las edificaciones que nunca terminan de construirse, como si quisieran ser adolescentes generación  tras generación. Casas, calles, autos, gente, las azoteas con la ropa puesta a secar al sol que está más cerca, incluso la publicidad adaptada a ser apreciada con vista de pájaro, desde arriba.
Casi sin darme cuenta la puerta de mi nave se abrió en marcha, tal como los carritos que montaba en los parques de diversiones que nunca se detenían. Bajé y volví al último lugar que había estado diez años antes, esta vez en una moderna terminal que orgullosa se identificaba en lengua aymara como Jach'a Qhathu y me di cuenta que ya estaba en la Feria 16 de Julio, de la que se precian los alteños y alteñas de su gran dimensión y sus bajos precios.
El calor de los Andes me envolvió y no sólo el de los pobladores de esa ciudad, también el de aquella tarde que pareció desterrar el eterno frío de aquello 4000 metros sobre el nivel del mar.
Mi mano y mi cámara no se detuvieron, quería tener un recuerdo de todo y así fue, las personas que era lo que más me interesaba dejar constancia se mostraron muy afectivas e incluso algunos posaron al lente ávido de  imágenes.
Por la misma vía bajé a La Paz, en la terminal de buses anunciaban victoriosamente que un bloqueo de caminos en la vía a Santa Cruz había sido levantado. Una llamada telefónica de felicitación me recordó que era el día de la amistad, por supuesto no podía ser otro día donde recibiera tantas muestras de afecto y así con la alegría en alto el ómnibus partió raudo acercándome al oriente boliviano  mientras me alejaba de la magia de El Alto.